El Conejo Malo después del Grammy y el Super Bowl. ¿Estamos ante el nuevo John Lennon?

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Éxito musical y mediático. Histórico logro en los Grammys. Memorable show de medio tiempo del Super Bowl. Bad Bunny ya es un ícono más allá de lo musical.

"El calentador de públicos más caro de la historia del evento". Así me referí a Bad Bunny tras su show en el Festival de Viña 2019. Desde Yoko Ono y Enrique Iglesias que no existía un artista musical tan discutido y subestimado. Para muchos es como una vaca en la azotea de un rascacielos: nadie se explica cómo pudo llegar tan arriba. Su manera de cantar completamente ajena a los estándares habituales y con menos dicción que ME-O es la pesadilla de los “vocal coach” de You Tube.

Ícono de un género odiado. En algún momento, Bad Bunny fue la encarnación máxima de las peores caricaturas del género urbano: cero canto, melodía y armonía; dependencia del autotune; letras cargadas al sexismo y la misoginia. Muchos se han quedado pegados en esa imagen inicial, y rasgan vestiduras al ver su éxito planetario.

Evolución artística innegable. Sin embargo, en sus dos últimos trabajos, “Un Verano Sin Ti” y “Debí Tirar Más Fotos” evidenciaron una interesante búsqueda artística, con temáticas más complejas y jugadas que las habituales de su género, incursiones en otros estilos musicales y muchos guiños a la música de su isla natal, con lo que logró empatizar con mucha gente. En su reciente Tiny Desk no se hizo acompañar con bases y sampleos, sino que con una virtuosa banda que recordaba mucho a Buena Vista Social Club. No teme salirse de los márgenes del género urbano, y registra colaboraciones con Rosalía e incluso con Marciano Cantero, el fallecido vocalista de Los Enanitos Verdes.

Un artista comprometido con su país. En 2019, se produjo un Estallido Social en Puerto Rico debido a denuncias de corrupción contra el gobernador Ricardo Roselló. Bad Bunny interrumpió su gira para sumarse y darle resonancia mediática junto con otros como Ricky Martin, Residente e Ile. Con los dos ex Calle 13 grabó una notable tiradera llamada “Afilando los Cuchillos”. Ese movimiento terminó con la caída de Roselló.

¡Pero mira el tamaño de esos huevos! Bad Bunny es un furioso partidario de la independencia de Puerto Rico, y no tiene dudas en manifestarlo. En el notable video clip de su canción NUEVAYOL, publicado un 4 de julio, aparece la bandera boricua cubriendo la frente de la Estatua de la Libertad, y un audio retocado donde una muy bien lograda imitación de la voz de Donald Trump, rompiendo las pérfidas reglas que le enseñó Roy Cohn, reconoce un error y se disculpa con los inmigrantes. Un acto de audacia casi suicida en la peor época posible para ser hispano en Estados Unidos. Ni John Lennon se atrevió a tanto. En su discurso de aceptación de su Grammy al mejor álbum urbano reafirmó esa valentía: “Antes de decir ‘gracias a Dios’, voy a decir ‘fuera ICE’. No somos salvajes, no somos animales, no somos alienígenas; somos personas y somos americanos”.

"Bad Bunny, el hombre que asusta a Trump” Este titular del emblemático periódico francés Liberation lo dice todo. Desde el anuncio como estelar del show del Medio Tiempo del SuperBowl, Trump y su barra brava se han mostrado abiertamente hostiles con él. Y es que no es menor que un artista que canta en castellano y reivindica las raíces hispanas sea el protagonista del evento estadounidense por antonomasia, lo que claramente es un supositorio de merkén para los nacionalistas fanáticos que habitan la Casa Blanca. Se juntaron firmas para pedir su reemplazo, e incluso armaron un evento paralelo con artistas “100% americanos”. Trump va a lograr lo impensable: que un cantante despreciado y discutido se transforme en un ícono contestatario al nivel de John Lennon, Víctor Jara y Joan Báez.

El regalón de los medios. En un principio, Bad Bunny había excluido a Estados Unidos de su actual tour para proteger a sus fans de las garras del ICE, pero tuvo que cambiar de idea. Se ha presentado en diversos programas, como el de Jimmy Fallon y el Saturday Night Live, donde se lució en el rol de Quico en una parodia al Chavo del Ocho.

En el Olimpo de la Industria Musical. El Conejo Malo marcó un hito histórico al transformarse en el primer artista de habla hispana en ganar un Grammy estadounidense a grabación del año con “Debí Tirar Más Fotos”, un álbum completamente cantado en español. Décadas de esfuerzo de gente como Rita Moreno, Gloria Estefan, Ricky Martin, Shakira, Lin-Manuel Miranda, Daddy Yankee y Luis Fonsi en llevar la identidad musical hispana al mainstream mundial de la música llegaron a su punto máximo. Bad Bunny sacó al género urbano del margen y lo vistió de gala.

Sobreviviendo al hate más duro. Benito Antonio Martínez Ocasio, su verdadero nombre, ha sido fuertemente cuestionado desde dos fuentes. Por una parte, los que lo consideran un personaje sin arte ni talento, cuya música es basura y cuyo éxito es una muestra de la decadencia de la industria. Por otra parte, los nacionalistas a los que les pica el éxito en su país de un hispano, por mucho que sea legalmente ciudadano estadounidense. Benito es el equivalente a Jesse Owens, el velocista afroamericano que ganó medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936 frente al mismísimo Adolfo Hitler.

SuperBowl de Antología. Su segunda presentación en el evento (fue parte del memorable show de Shakira y JLo del 2020) fue simplemente soberbia. Una gloriosa celebración de la cultura hispana, llena de detalles memorables. Invitados de lujo como Ricky Martin y Lady Gaga salseando como una auténtica diosa caribeña en inglés, y un ramillete de famosos que lo fueron a bancar a su “Casita”: Pedro Pascal, Young Milko, Karol G, Cardi B, Jessica Alba, entre otros. Muchos símbolos, como que el matrimonio mostrado en el show era real, con torta y el niño acostado sobre tres sillas en medio de la fiesta, y la entrega de su Grammy al niño vestido como él en su niñez, que muchos especularon que era Liam Ramos, el chico de 5 años secuestrado junto a su padre por el ICE. Como era de esperarse, un Donald Trump con el ají metido hasta el fondo salió a basurear el show por redes sociales

El Conejo Malo saltó a la cumbre. Aunque todavía mantengo serias reservas en lo musical, su coraje tanto artístico como ideológico me obliga a reconsiderar mi posición respecto de Bad Bunny. Incluso le estoy tomando cariño. El chico que hace una década grababa canciones en sus ratos libres mientras se ganaba la vida como empaquetador de supermercado ahora es el artista más importante del planeta, y tiene bien ganado su lugar en la historia. Benito Martínez Ocasio se ganó mis respetos como artista e ícono cultural

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