Viña 2025: Análisis Dia a Dia para Fotech
Aquí dejo los análisis de ls seis jornadas de Viña 2025 para Fotech.cl.
Domingo 23 de febrero. La importancia de saber dónde estás parado
Obertura: Futurista, de primer mundo, nivel Eurovisión, a la altura de los grandes megaeventos. Definitivamente tiraron la casa por la ventana.
Buenas y
malas: Muy buena idea la de empezar a las 21:15 hrs. Acertado lo de
presentar al jurado de las competencias al inicio del show. Impresentable el
burdo fallo ortográfico con el nombre de “Bacilos”. Es de esos errores que
hacen rodar cabezas. Al menos en TV abierta se notaron problemas de ecualización
en la orquesta de Marc Anthony. El piano sonaba muy fuerte y se escuchaba
bajito al cantante. Error garrafal el innecesario alargue de la agonía de
George Harris. Lo mejor era abortar misión y ahorrarle al comediante, al
público y a los televidentes los minutos más tensos de la historia del evento
desde el Puma Rodríguez pidiendo Gaviota en 1988.
Animadores:
Desde el segundo cero se notó que Karen tenía ser la maestra de ceremonias. Se
impuso por presencia. La química con el Rafa es notable, como si estuvieran
animando juntos desde siempre. Una dupla fresca, agradable, simpática, relajada,
con oficio, casi como de programa de radio o de podcast. Dio gusto verlos.
Notable José Antonio Neme como coanimador de las competencias. Hicieron lo que
pudieron con el trance de George Harris. Tal como en años anteriores, los
animadores no se mandan solos, sino que obedecen directrices superiores.
Marc
Anthony: Con este exitoso show, el salsero boricua se transformó en el
segundo artista en la historia del evento que ha abierto el primer día (2025) y
cerrado el último día (2009) del Festival de Viña. El primero fue Juan Luis
Guerra y 440 (por partida doble, pues abrió en 2000 y 2006, y cerró en 1991 y
2012). Un show repleto de “sandías caladas”, donde intercaló baladas potentes
con la mejor salsa contemporánea. Apoyado en una orquesta de clase mundial, con
su voz portentosa y su poderosa presencia a pesar de su contextura de jinete,
Marc hizo bailar al Monstruo y se ganó las dos gaviotas sin mayores problemas.
Marc es el primer y hasta ahora único salsero que ha triunfado a lo grande en
un escenario históricamente más proclive a la cumbia, el merengue, la bachata y
el vallenato, y en el cual distinguidos próceres de ese género musical han
pasado sin pena ni gloria (Celia Cruz, Oscar D`León) o fracasado
estrepitosamente (Willie Colón).
George
Harris: La estruendosa ovación que se escuchó cuando fue nombrado al
inicio de la jornada evidenció que la Quinta Vergara parecía el Estadio Brígido
Iriarte de Caracas. Ante las polémicas previas en torno a sus rutinas
reaccionarias, sus “panas” fueron a bancarlo en masa, lo que se puede
interpretar como una demostración de fuerza de la comunidad de inmigrantes
venezolanos en Chile. Sin embargo, al poco andar empezó a sucumbir, con una
rutina larga, lenta, tediosa, con menos remate que la Roja Sub-20, y que puso
en evidencia una preparación deficiente y su desconocimiento de la
idiosincrasia y del paladar humorístico chileno. Le faltó asesorarse con
colegas nacionales que le dijeran que el Festival de Viña no era lo mismo que
el Movistar Arena con capacidad reducida y repleto de inmigrantes y que, salvo
que seas Coco Legrand o Bombo Fica, no puedes ir a hacer “libro” ni a predicar,
sino que hay que ir a “golpear”, a sacar carcajadas desde el segundo cero con
chistes rápidos y directos. Colegas extranjeros como Sandy, Hugo Varela, Carlos
“Mono” Sánchez, Carlos García, Jorge Alís y Alejandra Azcárate entendieron eso desde el
comienzo y prepararon rutinas especiales para el Festival, y Fabrizio Copano ha
dictado cátedra sobre cómo desdoblarse en la comedia entre dos idiosincrasias
tan disímiles como la gringa y la chilena. De no ser por sus “panas”, habría
durado menos que Jani Dueñas. Más encima, cometió el garrafal error de ponerse
a pelear con el Monstruo interpelándolo con alusiones groseras, algo nunca
visto en la historia del evento. Creo que la dirección forzó demasiado su
continuidad. Lo mejor hubiera sido evitar el calvario y dejar todo hasta ahí al
poco andar. En resumen, Harris no fracasó ni por “veneco” ni por “facho”,
fracasó por soberbio, por prepotente y por una rutina descontextualizada, mal
estructurada, mal planificada y mal pensada. Si
querían un comediante extranjero, un mejor nombre era el argentino Ezequiel
Campa, el hombre detrás de “Dicky Del Solar”, el “Violento Parra” del otro lado
de la Cordillera. Trabajó en Chile, conoce el medio y le fue genial en el
Festival de Las Condes el año pasado.
Bacilos:
Actuaron en circunstancias complicadas: entraron muy tarde, teniendo que
comerse el grueso y vergonzoso error ortográfico del inicio cuando en un
anuncio aparecieron como “Basilos”, y con una Quinta Vergara vacía después del
indignado retiro de la “barra brava” de George Harris. Como buenos viejos zorros,
se fueron a la segura con una batería de hits como “Tabaco y Chanel”, “Caraluna”
y “Primer Millón”, con el que hicieron las delicias de un Monstruo que los
premió con las dos Gaviotas.
Competencias:
Se nota que están buscando darle realce. Se profundizó en las presentaciones
tipo Eurovisión, que salieron en general muy bien logradas, con la novedad del
video de presentación de los competidores. Al ver las canciones, recordé algo
que mencionó alguna vez Antonio Vodanovic, en cuanto a que ya no tiene sentido
tener separadas las competencias folklórica e internacional. Estamos en una
época de fuerte sincretismo musical, en donde los géneros se mezclan y
entrelazan sin asco ni complejos, donde vemos raíz folklórica combinada con
género urbano, y cuesta establecer si una canción califica como “folklórica” o
“internacional”. ¿En dónde encajaría una bachata, un vallenato o una cueca estilizada
como las de “Entremares”?
Animadores: Definitivamente Karen Silvia la lleva en esta dupla de animadores. Hay un notable concepto que alguna vez acuñó el colega Larry Moe que la define de manera genial: “deliciosamente punga”. Despeinó al Rafa, al punto que me recordó mucho al de sus inicios en el “Revolviéndola” de La Red a finales de los años 90. El punto negro fue la errática participación de Paola Volpato, que se vio perdida, se fue "a negro" de manera muy notoria y tuvo que ser respaldada constantemente por Rafa.
El Reality de la Gaviota de Platino. Un Alex Hernández de manual. Transformaron la entrega de la Gaviota de Platino en todo un momento televisivo, con una cámara siguiendo a la alcaldesa Ripamonti a la reunión con el Comité Organizador en la cual se firmó el decreto que le daba el merecido premio a la gran Myriam. Un recurso sensacionalista a rabiar, seguramente muy efectivo en rating, pero sumamente cuestionable e innecesario.
La sorpresiva y significativa aparición de Nmixx. No deja de ser significativo que las integrantes de la banda de k-pop femenina Nmixx, que está actuando en Chile y asistió a la Quinta Vergara, quedaran maravilladas con el ambiente y boquiabiertas con el show de Myriam. Eso habla muy bien del evento, pues es bien sabido el alucinante nivel de producción, tecnología y puesta en escena y el profesionalismo estricto al límite de la disciplina militar que acompaña a las bandas de pop coreano y asiático. A propósito, creo que es una asignatura pendiente para el evento el incorporar este género a la parrilla festivalera, que atraería a las nuevas generaciones y le daría más variedad al evento. Quizás mega grupos como BTS, Blackpink o Red Velvet estén fuera del alcance del Monstruo, pero si se podría pensar en otras propuestas, como la de la agrupación metalera japonesa Babymetal.
Myriam Hernández: Se mandó el show de su vida. Desde el minuto cero nos dimos cuenta que esta era una ocasión especial. Una puesta en escena de clase mundial, digna del medio tiempo del Super Bowl. Una banda y bailarines con predominio femenino (¿idea inspirada en Javiera Mena y Denisse Rosenthal?), e invitados notables como los Power Peralta y el (muy ovacionado) Tío Valentín Trujillo quien la acompañó en “Se Me Fue”. Myriam está como el vino, cada vez mejor en todo aspecto. Noté algunos problemas con las notas altas, quizás producto de la emoción y un notorio descuadre durante el coro de “Quiero Saber”, producto de un inoportuno problema con el retorno. Pero esos baches no alcanzaron a ensuciar una presentación memorable. Se ganó sin sobresaltos la doble gaviota habitual, y recibió merecidamente la Gaviota de Platino, sumándose a Luis Miguel, Juan Gabriel (post-mortem, recibida por Isabel Pantoja), Lucho Gatica (post-mortem) y Los Jaivas. Myriam se merecía y necesitaba una noche consagratoria como esta. Quiero resaltar el señorío, el decoro y la dignidad con que está cargando su cruz personal. Perfectamente pudo hacerse socia del “Club de Shakira”, pero en vez de eso optó por llorar en privado y no facturar con el tema, y eso merece respeto. Este verano hemos visto a Luis Jara y Myriam Hernández transformarse en clásicos y referentes de la música popular chilena. Un momento soñado para los dos mejores cantantes de su generación.
Chiqui Aguayo: Partió como avión, con un ritmo trepidante de principio a fin y bombardeando con tallas graciosa a cada rato. Se le notó mayor oficio respecto del 2017. Salió jugando de gran manera cuando tuvo un bache de memoria. Chiqui asumió su ordinariez sin complejos ni contemplaciones, y el épico momento cuando mandó a la chucha a Alberto Plaza fue una auténtica declaración de principios. Merecida doble gaviota. El cuento sobre Chile del final de su rutina demostró su capacidad de proponer rutinas más sofisticadas. Ojalá George Harris haya visto este show y tome nota para el futuro
Ha*Ash: El dúo estadounidense repitió su éxito del 2018 con su repertorio de canciones románticas un poco más pensadas. Salieron tarde, tuvieron menos de una hora de espectáculo, pero con eso alcanzó para conquistar al público de la Quinta y llevarse la Doble Gaviota.
Competencias: A diferencia de la jornada inicial, las canciones de la competencia folklórica eran claramente folklóricas. Creo que resulta necesario establecer límites artísticos en cuanto a las canciones que pueden ir a esta competencia, en cuanto a que sean de inspiración claramente folklórica. No es un tema de purismo ni de academicismo, sino que se trata de evitar tener canciones que perfectamente puedan caber en la otra competencia. Respecto de la internacional, tuvimos el debut del polémico Dani Ride con una puesta en escena provocativa y muy bien evaluada.
Miércoles 26 de febrero. La magia negra de Edo Caroe Metalstar
La jornada 5 será la del rock con Incubus y The Cult. La jornada 4 fue la del heavy metal, con el tremendo Edo Caroe.
Obertura: Me gustó la idea de que participaran los jurados y participantes de la competencia. Fue lindo ver a Claudio Narea guitarreando con la polera de Julia Chuñil. Además, sirvió para apreciar que la flamante Reina del Festival Emilia Dides es una Doña Cantante. Ya lo demostró al aprobar con honores el desafío de cantar “Tu Falta de Querer” a dúo con Luis Jara. No por nada será invitada al próximo recital de Plácido Domingo en Chile.
Animadores:
Me llamó la atención que omitieran el mega apagón de ayer, que obligó a
posponer la jornada 3. Exhibieron la misma complicidad y fiato de las jornadas
precedentes. Pancho Melo se notó nervioso, pero pasó con honores la prueba de
coanimador. Se notó su mayor oficio.
Carlos
Vives: El King del Vallenato partió como avión, con una excelente
puesta en escena, músicos de calidad echando mano a puras “sandías caladas”, aunque
con un notorio desgaste en su voz. Tiene más de 60 años. Se ve bien joven y
atlético para su edad, pero su voz lo delata. Fuera de eso, contagió con su
empatía y buena onda al público. Es, junto con Shakira y Juanes uno de los
“buques insignia” de la Armada Musical Colombiana, y que aparte de Vives, tiene
a Morat y Sebastián Yatra como parte de la parrilla festivalera Se ganó la
doble gaviota de rigor y una camiseta del gran Claudio Bravo (crack, tipazo).
El final a dúo con Yatra fue memorable.
La mala
excusa de la xenofobia. El show de Carlos Vives desmiente la
“xenofobia” que acusa el arrogante y poco profesional de George Harris. Chile
adora a artistas venezolanos, colombianos y caribeños como Shakira, Carlos
Vives, Juanes, Juan Luis Guerra, Luis Fonsi, Daddy Yankee e incluso el mismo
Marc Anthony que antecedió a Harris. Incluso José Luis Rodríguez es uno de los
máximos íconos del evento. ¿Cuál es la diferencia? Es que estos artistas son
profesionales, empáticos, respetan a su público, entregan pura buena onda y reconocen
a los artistas locales. Ya lo hizo Bacilos el primer día con sus alusiones
amables a Claudio Narea y Los Prisioneros, y el notable gesto de Carín León de
rendir tributo al fallecido Zalo Reyes cuando interpretó su versión del mítico “Ramito
de Violetas” es una gran muestra de ello. Carín hizo la pega, pues el “Gorrión
de Conchalí” fue un artista esencialmente de “consumo interno”, que fue amo y
señor en Chile, pero que tuvo apenas escaramuzas a nivel internacional. Saben
mostrar y “vender” su cultura de manera atractiva y agradable, no la imponen de
manera grosera y desconsiderada.
Edo
Caroe: La notable salida cuando se cortó la luz durante su entrevista
fue un gran anticipo de lo que se venía. Lo presentaron como el “rockstar del
humor”, pero su show fue heavy metal del más crudo y duro. Aquí hubo magia, no
como la que hacía antes, sino que magia negra, muy negra. Estuvo desatado,
completamente on fire. Rutina muy inteligente, dinámica, rápida, creativa, interesante.
Una “masterclass” de humor negro exquisito. Su rutina fue más negra que la
conciencia de Miguel Krassnoff. Se mandó tallas super zarpadas, al límite de lo
tolerable en televisión abierta, como las referencias a la muerte de Piñera, e
hizo pedazos de entrada a George Harris. Dificulto que puedan rellenar tiempo
en los matinales con esta rutina. Demostró ser capaz de hacer humor negro de
primer nivel sin tener como libretista a Luis Slimming. Se ganó por aclamación
su doble Gaviota y superó largamente su recordada rutina del 2016. Se notó su
mayor madurez y oficio. Su parte final contando chistes picantes con autotune
resultó desopilante. Uno de los serios candidatos a lo mejor del evento, junto
con Myriam Hernández. Además, logró un peak de 41 puntos de rating, algo
inaudito en estos tiempos.
Carín
León: El mexicano reivindicó el género ranchero mexicano en el Festival
después del sonoro fiasco de “Los Tigres del Norte” en el 2006. Se vio una
puesta en escena muy profesional y una banda competente, donde destacaron esos
bronces chillones y estridentes que son marca registrada del Regional Mexicano.
El público se quedó a esperarlo y disfrutó con el excelente show del mexicano
hasta incluso después del cierre de las transmisiones, Se ganó al público con
sus canciones románticas y gestos empático como el guiño a Zalo Reyes y el abrazar
al niño que subió al escenario. Obviamente sacó su doble Gaviota sin problemas.
Su éxito es una nueva muestra del arraigo de la música mexicana en Chile, y
cabe preguntarse si a lo mejor no era un artista para abrir una jornada más que
para cerrarla.
Jueves 27 de febrero. Bienvenidos a Viñapalooza
Incubus.
La Quinta Vergara se transformó en Lollapalooza. Un show de primer mundo, con
una banda afiatadísima, dictando cátedra de rock alternativo en la cual las
guitarras eléctricas conviven con las tornamesas de raperos. Se dieron el lujo
de insertar muy buenos covers de “Come Together” de The Beatles e “In The Air
Tonight” de Phil Collins. Un acierto atreverse con bandas que proponen música
quizás no tan mainstream, pero interesante y jugada. Le dan variedad al
festival y le abren a nuevos públicos. Doble Gaviota más que merecida y candidatos
al podio del evento.
Juan
Pablo López: Un comediante rockero para una jornada rockera. Los
comediantes chilenos se pusieron de acuerdo para ilustrarle a George Harris
cómo se tiene que hacer humor en el Festival de Viña. Una rutina con ritmo,
jugada, asertiva, contingente y con joyas de humor negro nivel Edo Caroe como el
chiste del abuelo que tenía guardada un arma de fuego en la caja fuerte. Se notó
mayor madurez y recorrido respecto a su debut absoluto en 2018. Merecida Doble
Gaviota.
The Cult:
Se encontraron con una Quinta semivacía, pues el grueso del público
vino a ver a Incubus. Horas antes, en la conferencia de prensa, su vocalista
Ian Astbury se dio el gusto de dejar retratados a los periodistas que cubren el
evento al poner en evidencia su ignorancia y falta de preparación. Disponiendo de
Google, Wikipedia y chat bots de IA, resulta imperdonable que no tengan la
menor idea respecto a quién estaban entrevistando. Su espectáculo de primer nivel
demostró que eran un show para abrir una jornada y no para cerrarla. Además, la
dirección televisiva del evento se equivocó brutalmente al cortarlos de una sin
posibilidad de un bis, y con una entrega de premios más que accidentada, primero
negándoles los premios, después con una Gaviota de Plata forzada y recibida de
mala gana, y una Gaviota de Oro enviada vía Rappi después del show. La primera
gran caída de este festival.
Viernes 28 de febrero: Noche de carrete desatado en tributo al Negro
Animadores: Muy sobrio y correcto el homenaje al recién fallecido Miguel “Negro” Piñera. Correspondía, ya que hace una semana atrás cantó en la gala. Destacada performance de Tita Ureta, lejos la mejor de los coanimadores. Bellísima, carismática, con personalidad y desplante. Algo que destaco de Tita es que logró separar su imagen de la imagen polémica, conflictiva y tóxica de su padre Emeterio Ureta. Perfectamente eso le podría haber jugado en contra, pero se ha manejado de manera inteligente y ha logrado brillar con luces propias.
Competencias:
Por primera vez en años se le dio la importancia que merecía. Las
canciones fueron en general parejas y de muy buen nivel. Las puestas en escena
no tuvieron nada que envidiarle a las del Festival de Eurovisión. En Folklore
ganó la chilena “La Baba del Sol”, un vals peruano modernizado interpretado por
el dúo de hermanos “Metalengua”, en polémica definición fotográfica con la boliviana
“Tupay” con la canción "No le tengas miedo a la soledad". Terminaron
empatados en puntaje y el que tuvo que dirimir fue el presidente del jurado Claudio
Narea. La decisión se presta para cuestionamientos nacionalistas, lo que resulta
paradójico pues nadie podría cargarle el mote de "nacionalista" o
"facho" al histórico integrante de Los Prisioneros. En la
internacional, ganó la canción mexicana “Tierra trágame” de Kakalo, una canción
de género regional mexicano, superando a Dani Ride y su “Infernodaga”. Mejores
intérpretes las excelentes “Damas de Oro” ecuatorianas en el Folklore, y la
prometedora española de origen caribeño Nia en la Internacional.
Duki:
El clamoroso éxito de este show es una nueva muestra que los artistas urbanos
argentinos se merecen mayor respeto artístico del que reciben. Duki se sumó a
los notables desempeños de Tini Stroessel, Emilia Mernes (su actual novia),
Nicki Nicole y Trueno. Duki es un mago del arte del rapeo free style, con una banda
en vivo de gran nivel y una puesta en escena digna del primer mundo. Se ganó
sin problemas su Doble Gaviota y reafirmó el poder del género urbano.
Pam Pam:
Para resumir, es algo así como la prima de la “pobla” de Natalia Valdebenito. Con
un tono pausado, relajado y agradablemente hipnótico, hizo un relato ameno e interesante,
aunque algo lento, con una dicción notable, aunque intercalada de chilenismos y
sus buenas dosis de tallas de doble sentido. Aunque tuvo mucha menos intensidad
y se vio débil en comparación del desmadre rockero de Edo Caroe y Juan Pablo
López, igual logró sacar algunas risas del público del género urbano, que como
ha sido la tónica de años anteriores, se ha mostrado especialmente empático con
los comediantes, tal como pasó con Bonco Quiñonco y Layla Roth, y por último
prefirió mirar el celular antes que pifiar. Al final jugó su carta fuerte que
fue Ana María Muñoz, la recordada “Zapallito Italiano”. Apenas sacó Gaviota de Plata.
Salió airosa, pero siento que le faltó pasar previamente por el Festival de Olmué.
Eladio
Carrión: Un espectáculo demoledor. Puesta en escena alucinante y un
trapero con un dominio escénico impresionante. Tuvo al público hipnotizado
desde el segundo cero. Merecida su doble gaviota, y candidato a lo mejor del
evento. Tiene toda la cara de transformarse en visita recurrente al Festival en
los próximos años.
Kidd
Voodoo: Una rareza ver a un urbano chileno que toca guitarra y maneja
los códigos de la balada y el rock. El regalón de Viña 2024 tuvo su momento con
su propio show, y lo aprovechó a full, mostrando su trabajo y, como ha sido
tónica en la comunidad urbana chilena, invitando a colegas como Young Cister,
Easykid, DrefQuila y Katteyes. Incluyó un homenaje a Los Bunkers interpretando “Angel
Para Un Final” a pura guitarra y anunciando una colaboración con ellos. Presentó
una apuesta en escena a la altura de sus colegas extranjeros. Se ganó
merecidamente la doble gaviota y dejó bien puesto al género urbano chileno en
Viña.
Sábado 01 de marzo. El apagón nos regaló una jornada festivalera “como las de antes”
Morat:
Clara evolución desde su recordado show de Olmué 2020. Grandes músicos, destacando
la peculiar performance del tecladista, con una gran puesta en escena y un
sonido rock de potencia más que respetable que me recordó los inicios de Maná,
aderezado con algunos toques de género urbano. Suenan tan parecido a los discos
que muchos pensaron que estaban haciendo playback. Tuvo a una Quinta repleta de
sus fans incondicionales, que corearon a gritos cada una de sus canciones. Un
grupo agradable de escuchar, con integrantes simpáticos y afables. La banda
colombiana demostró que son bastante más que una factoría de canciones para
bandas sonoras de teleseries. Doble gaviota ganada sin contratiempos. No sé si
serán los mejores de este año, pero sin dudas han sido por masacre el
espectáculo que ha desatado más euforia en el Monstruo.
Pedro
Ruminot: Pensaba que difícilmente se podía superar las altísimas varas
dejadas por Edo Caroe, Juan Pablo López y Chiqui Aguayo, pero Ruminot lo logró,
en lo que fue una performance sólida y contundente, la mejor de sus rutinas no
solamente en Viña, sino de su carrera completa. Se notó el oficio adquirido por
haber pasado dos veces antes por este escenario, e hizo gala de una
planificación nivel Marcelo Bielsa, que sin embargo dejó amplios espacios a la
improvisación y que incorporó inteligentemente la contingencia reciente como el
apagón y lo de George Harris. Partió pisando fuerte, reventando a los
directores del evento en su propia cara y palanqueando a Harris. Momentazo
notable cuando, tal como lo hizo con Adam Levine (a quien le pesó su buena
repasada y que fue protagonista de un cierre memorable) en 2020, fulminó a Harris
por pesado, y el Monstruo pidió Gaviota de Plata por aclamación. Lo vimos
desatado, rockero, con gran complicidad con el Monstruo, haciendo una notable
radiografía de la sociedad chilena. Casi me atrevería a decir que fue poseído
por el espíritu de Coco Legrand. Gaviotas de Oro y Plata (corneta entregada por
el “Niño de Up”, el director del evento Daniel Merino y hasta le pidieron la de
Platino) ganadas con honores. Una noche consagratoria, con su esposa Alison
Mandel mirando con lágrimas de emoción desde el público. Premio a la constancia
de un comediante que se construyó desde abajo, que partió siendo el más débil
de los fundadores del “Club de la Comedia”, que superó un cáncer y ahora se
anota con una de las rutinas más memorables de la historia del evento.
Sebastián
Yatra: Al jugarse por una propuesta sinfónica, el colombiano hizo una de las mayores demostraciones de audacia artística de la historia del evento. Un artista pop que coquetea
con el reggaetón actuando apoyado con una orquesta “de verdad” (más el
venezolano Lasso de invitado) es una apuesta muy ambiciosa. Y realmente
resultó. Logró lo inimaginable: ensamblar perfectamente al odiado reggaetón con una orquesta sinfónica. Aquí quedó demostrado que el colombiano es mucho más que una “estrellita
pop”. Es un artista de verdad, con habilidades musicales legítimas (canta muy
bien, toca piano y guitarra) y con la suficiente audacia y valentía artísticas para
jugársela un formato que solamente artistas con décadas de trayectoria como Raphael, Sting y Gustavo Cerati se
atreven a intentar. Doble Gaviota más que merecida, aunque algo escasas dado el
nivel del show. Un cierre apoteósico para una jornada como las de “los buenos
tiempos”.

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