Viña 2025: Análisis Dia a Dia para Fotech

Aquí dejo los análisis de ls seis jornadas de Viña 2025 para Fotech.cl.

 Domingo 23 de febrero. La importancia de saber dónde estás parado

Obertura: Futurista, de primer mundo, nivel Eurovisión, a la altura de los grandes megaeventos. Definitivamente tiraron la casa por la ventana.

Buenas y malas: Muy buena idea la de empezar a las 21:15 hrs. Acertado lo de presentar al jurado de las competencias al inicio del show. Impresentable el burdo fallo ortográfico con el nombre de “Bacilos”. Es de esos errores que hacen rodar cabezas. Al menos en TV abierta se notaron problemas de ecualización en la orquesta de Marc Anthony. El piano sonaba muy fuerte y se escuchaba bajito al cantante. Error garrafal el innecesario alargue de la agonía de George Harris. Lo mejor era abortar misión y ahorrarle al comediante, al público y a los televidentes los minutos más tensos de la historia del evento desde el Puma Rodríguez pidiendo Gaviota en 1988.

Animadores: Desde el segundo cero se notó que Karen tenía ser la maestra de ceremonias. Se impuso por presencia. La química con el Rafa es notable, como si estuvieran animando juntos desde siempre. Una dupla fresca, agradable, simpática, relajada, con oficio, casi como de programa de radio o de podcast. Dio gusto verlos. Notable José Antonio Neme como coanimador de las competencias. Hicieron lo que pudieron con el trance de George Harris. Tal como en años anteriores, los animadores no se mandan solos, sino que obedecen directrices superiores.

Marc Anthony: Con este exitoso show, el salsero boricua se transformó en el segundo artista en la historia del evento que ha abierto el primer día (2025) y cerrado el último día (2009) del Festival de Viña. El primero fue Juan Luis Guerra y 440 (por partida doble, pues abrió en 2000 y 2006, y cerró en 1991 y 2012). Un show repleto de “sandías caladas”, donde intercaló baladas potentes con la mejor salsa contemporánea. Apoyado en una orquesta de clase mundial, con su voz portentosa y su poderosa presencia a pesar de su contextura de jinete, Marc hizo bailar al Monstruo y se ganó las dos gaviotas sin mayores problemas. Marc es el primer y hasta ahora único salsero que ha triunfado a lo grande en un escenario históricamente más proclive a la cumbia, el merengue, la bachata y el vallenato, y en el cual distinguidos próceres de ese género musical han pasado sin pena ni gloria (Celia Cruz, Oscar D`León) o fracasado estrepitosamente (Willie Colón).

George Harris: La estruendosa ovación que se escuchó cuando fue nombrado al inicio de la jornada evidenció que la Quinta Vergara parecía el Estadio Brígido Iriarte de Caracas. Ante las polémicas previas en torno a sus rutinas reaccionarias, sus “panas” fueron a bancarlo en masa, lo que se puede interpretar como una demostración de fuerza de la comunidad de inmigrantes venezolanos en Chile. Sin embargo, al poco andar empezó a sucumbir, con una rutina larga, lenta, tediosa, con menos remate que la Roja Sub-20, y que puso en evidencia una preparación deficiente y su desconocimiento de la idiosincrasia y del paladar humorístico chileno. Le faltó asesorarse con colegas nacionales que le dijeran que el Festival de Viña no era lo mismo que el Movistar Arena con capacidad reducida y repleto de inmigrantes y que, salvo que seas Coco Legrand o Bombo Fica, no puedes ir a hacer “libro” ni a predicar, sino que hay que ir a “golpear”, a sacar carcajadas desde el segundo cero con chistes rápidos y directos. Colegas extranjeros como Sandy, Hugo Varela, Carlos “Mono” Sánchez, Carlos García, Jorge Alís y Alejandra Azcárate entendieron eso desde el comienzo y prepararon rutinas especiales para el Festival, y Fabrizio Copano ha dictado cátedra sobre cómo desdoblarse en la comedia entre dos idiosincrasias tan disímiles como la gringa y la chilena. De no ser por sus “panas”, habría durado menos que Jani Dueñas. Más encima, cometió el garrafal error de ponerse a pelear con el Monstruo interpelándolo con alusiones groseras, algo nunca visto en la historia del evento. Creo que la dirección forzó demasiado su continuidad. Lo mejor hubiera sido evitar el calvario y dejar todo hasta ahí al poco andar. En resumen, Harris no fracasó ni por “veneco” ni por “facho”, fracasó por soberbio, por prepotente y por una rutina descontextualizada, mal estructurada, mal planificada y mal pensada. Si querían un comediante extranjero, un mejor nombre era el argentino Ezequiel Campa, el hombre detrás de “Dicky Del Solar”, el “Violento Parra” del otro lado de la Cordillera. Trabajó en Chile, conoce el medio y le fue genial en el Festival de Las Condes el año pasado.

Bacilos: Actuaron en circunstancias complicadas: entraron muy tarde, teniendo que comerse el grueso y vergonzoso error ortográfico del inicio cuando en un anuncio aparecieron como “Basilos”, y con una Quinta Vergara vacía después del indignado retiro de la “barra brava” de George Harris. Como buenos viejos zorros, se fueron a la segura con una batería de hits como “Tabaco y Chanel”, “Caraluna” y “Primer Millón”, con el que hicieron las delicias de un Monstruo que los premió con las dos Gaviotas.

Competencias: Se nota que están buscando darle realce. Se profundizó en las presentaciones tipo Eurovisión, que salieron en general muy bien logradas, con la novedad del video de presentación de los competidores. Al ver las canciones, recordé algo que mencionó alguna vez Antonio Vodanovic, en cuanto a que ya no tiene sentido tener separadas las competencias folklórica e internacional. Estamos en una época de fuerte sincretismo musical, en donde los géneros se mezclan y entrelazan sin asco ni complejos, donde vemos raíz folklórica combinada con género urbano, y cuesta establecer si una canción califica como “folklórica” o “internacional”. ¿En dónde encajaría una bachata, un vallenato o una cueca estilizada como las de “Entremares”?

 Lunes 24 de febrero. Noche de mujeres superpoderosas 

Animadores: Definitivamente Karen Silvia la lleva en esta dupla de animadores. Hay un notable concepto que alguna vez acuñó el colega Larry Moe que la define de manera genial: “deliciosamente punga”. Despeinó al Rafa, al punto que me recordó mucho al de sus inicios en el “Revolviéndola” de La Red a finales de los años 90. El punto negro fue la errática participación de Paola Volpato, que se vio perdida, se fue "a negro" de manera muy notoria y tuvo que ser respaldada constantemente por Rafa.

El Reality de la Gaviota de Platino. Un Alex Hernández de manual. Transformaron la entrega de la Gaviota de Platino en todo un momento televisivo, con una cámara siguiendo a la alcaldesa Ripamonti a la reunión con el Comité Organizador en la cual se firmó el decreto que le daba el merecido premio a la gran Myriam. Un recurso sensacionalista a rabiar, seguramente muy efectivo en rating, pero sumamente cuestionable e innecesario.

La sorpresiva y significativa aparición de Nmixx. No deja de ser significativo que las integrantes de la banda de k-pop femenina Nmixx, que está actuando en Chile y asistió a la Quinta Vergara, quedaran maravilladas con el ambiente y boquiabiertas con el show de Myriam. Eso habla muy bien del evento, pues es bien sabido el alucinante nivel de producción, tecnología y puesta en escena y el profesionalismo estricto al límite de la disciplina militar que acompaña a las bandas de pop coreano y asiático. A propósito, creo que es una asignatura pendiente para el evento el incorporar este género a la parrilla festivalera, que atraería a las nuevas generaciones y le daría más variedad al evento. Quizás mega grupos como BTS, Blackpink o Red Velvet estén fuera del alcance del Monstruo, pero si se podría pensar en otras propuestas, como la de la agrupación metalera japonesa Babymetal.

Myriam Hernández: Se mandó el show de su vida. Desde el minuto cero nos dimos cuenta que esta era una ocasión especial. Una puesta en escena de clase mundial, digna del medio tiempo del Super Bowl. Una banda y bailarines con predominio femenino (¿idea inspirada en Javiera Mena y Denisse Rosenthal?), e invitados notables como los Power Peralta y el (muy ovacionado) Tío Valentín Trujillo quien la acompañó en “Se Me Fue”. Myriam está como el vino, cada vez mejor en todo aspecto. Noté algunos problemas con las notas altas, quizás producto de la emoción y un notorio descuadre durante el coro de “Quiero Saber”, producto de un inoportuno problema con el retorno. Pero esos baches no alcanzaron a ensuciar una presentación memorable. Se ganó sin sobresaltos la doble gaviota habitual, y recibió merecidamente la Gaviota de Platino, sumándose a Luis Miguel, Juan Gabriel (post-mortem, recibida por Isabel Pantoja), Lucho Gatica (post-mortem) y Los Jaivas. Myriam se merecía y necesitaba una noche consagratoria como esta. Quiero resaltar el señorío, el decoro y la dignidad con que está cargando su cruz personal. Perfectamente pudo hacerse socia del “Club de Shakira”, pero en vez de eso optó por llorar en privado y no facturar con el tema, y eso merece respeto. Este verano hemos visto a Luis Jara y Myriam Hernández transformarse en clásicos y referentes de la música popular chilena. Un momento soñado para los dos mejores cantantes de su generación. 

Chiqui Aguayo: Partió como avión, con un ritmo trepidante de principio a fin y bombardeando con tallas graciosa a cada rato. Se le notó mayor oficio respecto del 2017. Salió jugando de gran manera cuando tuvo un bache de memoria. Chiqui asumió su ordinariez sin complejos ni contemplaciones, y el épico momento cuando mandó a la chucha a Alberto Plaza fue una auténtica declaración de principios. Merecida doble gaviota. El cuento sobre Chile del final de su rutina demostró su capacidad de proponer rutinas más sofisticadas. Ojalá George Harris haya visto este show y tome nota para el futuro

Ha*Ash: El dúo estadounidense repitió su éxito del 2018 con su repertorio de canciones románticas un poco más pensadas. Salieron tarde, tuvieron menos de una hora de espectáculo, pero con eso alcanzó para conquistar al público de la Quinta y llevarse la Doble Gaviota.

Competencias: A diferencia de la jornada inicial, las canciones de la competencia folklórica eran claramente folklóricas. Creo que resulta necesario establecer límites artísticos en cuanto a las canciones que pueden ir a esta competencia, en cuanto a que sean de inspiración claramente folklórica. No es un tema de purismo ni de academicismo, sino que se trata de evitar tener canciones que perfectamente puedan caber en la otra competencia. Respecto de la internacional, tuvimos el debut del polémico Dani Ride con una puesta en escena provocativa y muy bien evaluada.

Miércoles 26 de febrero. La magia negra de Edo Caroe Metalstar

La jornada 5 será la del rock con Incubus y The Cult. La jornada 4 fue la del heavy metal, con el tremendo Edo Caroe.

Obertura: Me gustó la idea de que participaran los jurados y participantes de la competencia. Fue lindo ver a Claudio Narea guitarreando con la polera de Julia Chuñil. Además, sirvió para apreciar que la flamante Reina del Festival Emilia Dides es una Doña Cantante. Ya lo demostró al aprobar con honores el desafío de cantar “Tu Falta de Querer” a dúo con Luis Jara. No por nada será invitada al próximo recital de Plácido Domingo en Chile.

Animadores: Me llamó la atención que omitieran el mega apagón de ayer, que obligó a posponer la jornada 3. Exhibieron la misma complicidad y fiato de las jornadas precedentes. Pancho Melo se notó nervioso, pero pasó con honores la prueba de coanimador. Se notó su mayor oficio.

Carlos Vives: El King del Vallenato partió como avión, con una excelente puesta en escena, músicos de calidad echando mano a puras “sandías caladas”, aunque con un notorio desgaste en su voz. Tiene más de 60 años. Se ve bien joven y atlético para su edad, pero su voz lo delata. Fuera de eso, contagió con su empatía y buena onda al público. Es, junto con Shakira y Juanes uno de los “buques insignia” de la Armada Musical Colombiana, y que aparte de Vives, tiene a Morat y Sebastián Yatra como parte de la parrilla festivalera Se ganó la doble gaviota de rigor y una camiseta del gran Claudio Bravo (crack, tipazo). El final a dúo con Yatra fue memorable.

La mala excusa de la xenofobia. El show de Carlos Vives desmiente la “xenofobia” que acusa el arrogante y poco profesional de George Harris. Chile adora a artistas venezolanos, colombianos y caribeños como Shakira, Carlos Vives, Juanes, Juan Luis Guerra, Luis Fonsi, Daddy Yankee e incluso el mismo Marc Anthony que antecedió a Harris. Incluso José Luis Rodríguez es uno de los máximos íconos del evento. ¿Cuál es la diferencia? Es que estos artistas son profesionales, empáticos, respetan a su público, entregan pura buena onda y reconocen a los artistas locales. Ya lo hizo Bacilos el primer día con sus alusiones amables a Claudio Narea y Los Prisioneros, y el notable gesto de Carín León de rendir tributo al fallecido Zalo Reyes cuando interpretó su versión del mítico “Ramito de Violetas” es una gran muestra de ello. Carín hizo la pega, pues el “Gorrión de Conchalí” fue un artista esencialmente de “consumo interno”, que fue amo y señor en Chile, pero que tuvo apenas escaramuzas a nivel internacional. Saben mostrar y “vender” su cultura de manera atractiva y agradable, no la imponen de manera grosera y desconsiderada.

Edo Caroe: La notable salida cuando se cortó la luz durante su entrevista fue un gran anticipo de lo que se venía. Lo presentaron como el “rockstar del humor”, pero su show fue heavy metal del más crudo y duro. Aquí hubo magia, no como la que hacía antes, sino que magia negra, muy negra. Estuvo desatado, completamente on fire. Rutina muy inteligente, dinámica, rápida, creativa, interesante. Una “masterclass” de humor negro exquisito. Su rutina fue más negra que la conciencia de Miguel Krassnoff. Se mandó tallas super zarpadas, al límite de lo tolerable en televisión abierta, como las referencias a la muerte de Piñera, e hizo pedazos de entrada a George Harris. Dificulto que puedan rellenar tiempo en los matinales con esta rutina. Demostró ser capaz de hacer humor negro de primer nivel sin tener como libretista a Luis Slimming. Se ganó por aclamación su doble Gaviota y superó largamente su recordada rutina del 2016. Se notó su mayor madurez y oficio. Su parte final contando chistes picantes con autotune resultó desopilante. Uno de los serios candidatos a lo mejor del evento, junto con Myriam Hernández. Además, logró un peak de 41 puntos de rating, algo inaudito en estos tiempos.

Carín León: El mexicano reivindicó el género ranchero mexicano en el Festival después del sonoro fiasco de “Los Tigres del Norte” en el 2006. Se vio una puesta en escena muy profesional y una banda competente, donde destacaron esos bronces chillones y estridentes que son marca registrada del Regional Mexicano. El público se quedó a esperarlo y disfrutó con el excelente show del mexicano hasta incluso después del cierre de las transmisiones, Se ganó al público con sus canciones románticas y gestos empático como el guiño a Zalo Reyes y el abrazar al niño que subió al escenario. Obviamente sacó su doble Gaviota sin problemas. Su éxito es una nueva muestra del arraigo de la música mexicana en Chile, y cabe preguntarse si a lo mejor no era un artista para abrir una jornada más que para cerrarla.


Jueves 27 de febrero. Bienvenidos a Viñapalooza

 Animadores: Karen le da frescura a la conducción. Cabe preguntarse por qué no le dieron antes la conducción del Festival. Se siente como si hubiera conducido Viña desde siempre. Rafa y Karen se defendieron más que dignamente con el inglés. Se aprendió la lección del bochorno con Elton John el 2013. Llamativo que no apareciera Rodrigo Sepúlveda como coanimador de las competencias, como estaba previsto. Decidieron bajarlo a último momento después del hostil recibimiento que tuvo del público cuando fue presentado junto con los demás jurados. Esto es un toque de alerta importante, pues “Sepu” se apresta a asumir como conductor del matinal de Mega en dupla con Karen, y porque se asumía que este sería el público más afín con él dada su condición de baterista aficionado y fanático del rock. Una pena por el “Sepu”, al que le tengo mucho afecto desde sus inicios bajo el alero del “Gurú”.

Incubus. La Quinta Vergara se transformó en Lollapalooza. Un show de primer mundo, con una banda afiatadísima, dictando cátedra de rock alternativo en la cual las guitarras eléctricas conviven con las tornamesas de raperos. Se dieron el lujo de insertar muy buenos covers de “Come Together” de The Beatles e “In The Air Tonight” de Phil Collins. Un acierto atreverse con bandas que proponen música quizás no tan mainstream, pero interesante y jugada. Le dan variedad al festival y le abren a nuevos públicos. Doble Gaviota más que merecida y candidatos al podio del evento.

Juan Pablo López: Un comediante rockero para una jornada rockera. Los comediantes chilenos se pusieron de acuerdo para ilustrarle a George Harris cómo se tiene que hacer humor en el Festival de Viña. Una rutina con ritmo, jugada, asertiva, contingente y con joyas de humor negro nivel Edo Caroe como el chiste del abuelo que tenía guardada un arma de fuego en la caja fuerte. Se notó mayor madurez y recorrido respecto a su debut absoluto en 2018. Merecida Doble Gaviota.

The Cult: Se encontraron con una Quinta semivacía, pues el grueso del público vino a ver a Incubus. Horas antes, en la conferencia de prensa, su vocalista Ian Astbury se dio el gusto de dejar retratados a los periodistas que cubren el evento al poner en evidencia su ignorancia y falta de preparación. Disponiendo de Google, Wikipedia y chat bots de IA, resulta imperdonable que no tengan la menor idea respecto a quién estaban entrevistando. Su espectáculo de primer nivel demostró que eran un show para abrir una jornada y no para cerrarla. Además, la dirección televisiva del evento se equivocó brutalmente al cortarlos de una sin posibilidad de un bis, y con una entrega de premios más que accidentada, primero negándoles los premios, después con una Gaviota de Plata forzada y recibida de mala gana, y una Gaviota de Oro enviada vía Rappi después del show. La primera gran caída de este festival.

Viernes 28 de febrero: Noche de carrete desatado en tributo al Negro

Animadores: Muy sobrio y correcto el homenaje al recién fallecido Miguel “Negro” Piñera. Correspondía, ya que hace una semana atrás cantó en la gala. Destacada performance de Tita Ureta, lejos la mejor de los coanimadores. Bellísima, carismática, con personalidad y desplante. Algo que destaco de Tita es que logró separar su imagen de la imagen polémica, conflictiva y tóxica de su padre Emeterio Ureta. Perfectamente eso le podría haber jugado en contra, pero se ha manejado de manera inteligente y ha logrado brillar con luces propias.

Competencias: Por primera vez en años se le dio la importancia que merecía. Las canciones fueron en general parejas y de muy buen nivel. Las puestas en escena no tuvieron nada que envidiarle a las del Festival de Eurovisión. En Folklore ganó la chilena “La Baba del Sol”, un vals peruano modernizado interpretado por el dúo de hermanos “Metalengua”, en polémica definición fotográfica con la boliviana “Tupay” con la canción "No le tengas miedo a la soledad". Terminaron empatados en puntaje y el que tuvo que dirimir fue el presidente del jurado Claudio Narea. La decisión se presta para cuestionamientos nacionalistas, lo que resulta paradójico pues nadie podría cargarle el mote de "nacionalista" o "facho" al histórico integrante de Los Prisioneros. En la internacional, ganó la canción mexicana “Tierra trágame” de Kakalo, una canción de género regional mexicano, superando a Dani Ride y su “Infernodaga”. Mejores intérpretes las excelentes “Damas de Oro” ecuatorianas en el Folklore, y la prometedora española de origen caribeño Nia en la Internacional.

Duki: El clamoroso éxito de este show es una nueva muestra que los artistas urbanos argentinos se merecen mayor respeto artístico del que reciben. Duki se sumó a los notables desempeños de Tini Stroessel, Emilia Mernes (su actual novia), Nicki Nicole y Trueno. Duki es un mago del arte del rapeo free style, con una banda en vivo de gran nivel y una puesta en escena digna del primer mundo. Se ganó sin problemas su Doble Gaviota y reafirmó el poder del género urbano.

Pam Pam: Para resumir, es algo así como la prima de la “pobla” de Natalia Valdebenito. Con un tono pausado, relajado y agradablemente hipnótico, hizo un relato ameno e interesante, aunque algo lento, con una dicción notable, aunque intercalada de chilenismos y sus buenas dosis de tallas de doble sentido. Aunque tuvo mucha menos intensidad y se vio débil en comparación del desmadre rockero de Edo Caroe y Juan Pablo López, igual logró sacar algunas risas del público del género urbano, que como ha sido la tónica de años anteriores, se ha mostrado especialmente empático con los comediantes, tal como pasó con Bonco Quiñonco y Layla Roth, y por último prefirió mirar el celular antes que pifiar. Al final jugó su carta fuerte que fue Ana María Muñoz, la recordada “Zapallito Italiano”. Apenas sacó Gaviota de Plata. Salió airosa, pero siento que le faltó pasar previamente por el Festival de Olmué.

Eladio Carrión: Un espectáculo demoledor. Puesta en escena alucinante y un trapero con un dominio escénico impresionante. Tuvo al público hipnotizado desde el segundo cero. Merecida su doble gaviota, y candidato a lo mejor del evento. Tiene toda la cara de transformarse en visita recurrente al Festival en los próximos años.

Kidd Voodoo: Una rareza ver a un urbano chileno que toca guitarra y maneja los códigos de la balada y el rock. El regalón de Viña 2024 tuvo su momento con su propio show, y lo aprovechó a full, mostrando su trabajo y, como ha sido tónica en la comunidad urbana chilena, invitando a colegas como Young Cister, Easykid, DrefQuila y Katteyes. Incluyó un homenaje a Los Bunkers interpretando “Angel Para Un Final” a pura guitarra y anunciando una colaboración con ellos. Presentó una apuesta en escena a la altura de sus colegas extranjeros. Se ganó merecidamente la doble gaviota y dejó bien puesto al género urbano chileno en Viña.

Sábado 01 de marzo. El apagón nos regaló una jornada festivalera “como las de antes”

 Animadores: Realmente Karen se echó al monstruo al bolsillo. Su desempeño le trajo aire fresco al evento. Su mayor mérito es ser ella misma, y hasta rejuveneció al Rafa. Al final apareció Rodrigo Sepúlveda como copresentador de las canciones ganadoras de las competencias y se vio muy bien. La química con Karen fue inmediata, lo que es un notable augurio para lo que se viene en el “Mucho Gusto”, donde serán la dupla de conductores. El Gurú de seguro estaba mirando con orgullo desde el cielo el triunfo de dos de sus “pichones”, pues aparte del “Loco Pepe” está el director general del evento Rodrigo Norambuena.

Morat: Clara evolución desde su recordado show de Olmué 2020. Grandes músicos, destacando la peculiar performance del tecladista, con una gran puesta en escena y un sonido rock de potencia más que respetable que me recordó los inicios de Maná, aderezado con algunos toques de género urbano. Suenan tan parecido a los discos que muchos pensaron que estaban haciendo playback. Tuvo a una Quinta repleta de sus fans incondicionales, que corearon a gritos cada una de sus canciones. Un grupo agradable de escuchar, con integrantes simpáticos y afables. La banda colombiana demostró que son bastante más que una factoría de canciones para bandas sonoras de teleseries. Doble gaviota ganada sin contratiempos. No sé si serán los mejores de este año, pero sin dudas han sido por masacre el espectáculo que ha desatado más euforia en el Monstruo.

Pedro Ruminot: Pensaba que difícilmente se podía superar las altísimas varas dejadas por Edo Caroe, Juan Pablo López y Chiqui Aguayo, pero Ruminot lo logró, en lo que fue una performance sólida y contundente, la mejor de sus rutinas no solamente en Viña, sino de su carrera completa. Se notó el oficio adquirido por haber pasado dos veces antes por este escenario, e hizo gala de una planificación nivel Marcelo Bielsa, que sin embargo dejó amplios espacios a la improvisación y que incorporó inteligentemente la contingencia reciente como el apagón y lo de George Harris. Partió pisando fuerte, reventando a los directores del evento en su propia cara y palanqueando a Harris. Momentazo notable cuando, tal como lo hizo con Adam Levine (a quien le pesó su buena repasada y que fue protagonista de un cierre memorable) en 2020, fulminó a Harris por pesado, y el Monstruo pidió Gaviota de Plata por aclamación. Lo vimos desatado, rockero, con gran complicidad con el Monstruo, haciendo una notable radiografía de la sociedad chilena. Casi me atrevería a decir que fue poseído por el espíritu de Coco Legrand. Gaviotas de Oro y Plata (corneta entregada por el “Niño de Up”, el director del evento Daniel Merino y hasta le pidieron la de Platino) ganadas con honores. Una noche consagratoria, con su esposa Alison Mandel mirando con lágrimas de emoción desde el público. Premio a la constancia de un comediante que se construyó desde abajo, que partió siendo el más débil de los fundadores del “Club de la Comedia”, que superó un cáncer y ahora se anota con una de las rutinas más memorables de la historia del evento.

Sebastián Yatra: Al jugarse por una propuesta sinfónica, el colombiano hizo una de las mayores demostraciones de audacia artística de la historia del evento. Un artista pop que coquetea con el reggaetón actuando apoyado con una orquesta “de verdad” (más el venezolano Lasso de invitado) es una apuesta muy ambiciosa. Y realmente resultó. Logró lo inimaginable: ensamblar perfectamente al  odiado reggaetón con una orquesta sinfónica. Aquí quedó demostrado que el colombiano es mucho más que una “estrellita pop”. Es un artista de verdad, con habilidades musicales legítimas (canta muy bien, toca piano y guitarra) y con la suficiente audacia y valentía artísticas para jugársela un formato que solamente artistas con décadas de trayectoria como Raphael, Sting y Gustavo Cerati se atreven a intentar. Doble Gaviota más que merecida, aunque algo escasas dado el nivel del show. Un cierre apoteósico para una jornada como las de “los buenos tiempos”.


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