Lo que deja el Tiny Desk de 31 Minutos: La consagración de un fenómeno de la cultura pop
Tenía expectativas que la aparición de Tulio Triviño y sus secuaces en el mítico programa de la NPR iba a ser memorable, pero jamás me imaginé el tremendo fenómeno digno de análisis sociológico que se desató: miles de millenials (y de otras edades) en toda Latinoamérica emocionados hasta las lágrimas; récord de visualizaciones -más de 8 millones al momento de redactar esta columna-, superando registros de artistas top a nivel planetario como Billie Eilish; y alabanzas casi unánimes a la calidad de la música, el nivel de la puesta en escena y a la audacia artística e ideológica de tocar temas contingentes con ironía inteligente.
La creatividad y el rigor pueden ir de la mano. Lo que vimos en el Tiny Desk fue un maravilloso caudal de creatividad y talento artístico combinado con rigor, profesionalismo y atención a los detalles. Todo ahí evidenció trabajo muy bien hecho: las camisas estampadas con el fondo del escritorio; el ensayo con meses de antelación en una réplica del escritorio construida en un galpón; el timing perfecto entre voces y titiriteros; las burbujas de jabón cuando cantaron “Calurosa Navidad”; los subtítulos en inglés modificados, la intro de “Better Call Saul” y el cierre con el meme de Chamaquito para “Objeción Denegada”; el riff final de “La Voz de los 80” de Los Prisioneros, etc.
Una clase magistral de crítica social. No es cualquier cosa que un programa de títeres chileno haya ido a soplarle en la oreja a Donald Trump en Washington DC, a metros de la Casa Blanca. Las alusiones al problema migratorio de parte de Tulio Triviño y en los coros de “Objeción Denegada” y el cocodrilo con pelo rubio y gorra roja MAGA que representaba a un agente migratorio del ICE fueron muestras de audacia que se agradecen en estos difíciles tiempos. Surgieron también interpretaciones inesperadas, como que “Calurosa Navidad” aludía al cambio climático y “Awrawriwrawro” a la crisis del fentanilo.
Una caricia para el alma de Jani Dueñas: La actriz, locutora y comediante, marcada mediáticamente por su sonoro fracaso en el Festival de Viña 2019, recibió un reconfortante vendaval de cariño, además de muy merecidos piropos. Se veía hermosa, radiante, sonriente, encantadora, representando mucho menos que sus 50 años de edad. Fue muy reconfortante ver la reivindicación de una talentosa artista que tuvo un muy mal paso que le afectó su carrera, del cual aprendió y se logró recuperar.
Reacciones notables. You Tube se ha llenado de reacciones al Tiny Desk, la mayoría cargadas de sonrisas, nostalgia y hasta lágrimas de emoción. Las más notables son las del youtuber español Shaun Track, que hizo una interesante valoración musical sin conocer todo el trasfondo del programa; las emotivas reacciones de las Vocal Coach Ceci Dover y Vocalissima; y la del siempre crítico Cesarito de Críticas QLS, que habló de la importancia de no negar de “lo chileno” a la hora de producir contenido.
Creo que, con esto, 31 Minutos se transforma en el programa infantil más importante de la historia de la TV chilena. ¿Quién podría discutirle esto? Los programas más antiguos, como “Pin Pon”, “Ya Somos Amigos” (Tía Patricia y Buzón Preguntón) y “Los Bochincheros” son fenómenos demasiado asociados a su época. Cabe señalar que “Pin Pon” no logró perdurar cuando intentó retornar a la TV a inicios de los años 90. “Patio Plum” duró tres temporadas y se transmitía en un canal chico, el entonces Teleonce, por lo que su alcance fue más bien limitado; “Mazapán” era y es un lujo, pero desapareció de la TV abierta después de renunciar a TVN por negarse a aparecer un acto proselitista de la Dictadura; “Pipiripao” es más recordado por sus dibujos animados muy bien escogidos que por sus segmentos propios; “El Mundo del Profesor Rossa” marcó época, pero su legado como programa infantil quedó eclipsado por el “video prohibido” y sus consecuencias, al punto que sospecho que Iván Arenas y Don Carter serán más recordados por su faceta de contadores de chistes para adultos. Además, todos estos programas son de consumo interno. Fueron relevantes en Chile, pero no trascendieron fuera de nuestras fronteras. En ese sentido, quizás “Cachureos” podría entrar a discutir un poco más, pues logró cierta resonancia fuera de Chile cuando se transmitió por las señales internacionales de TVN y Canal 13. Además, generaron una galería de personajes memorables, canciones inolvidables y han logrado mantenerse con shows a pesar de llevar años fuera de las pantallas. Sin embargo, ninguno de estos programas ha llegado ni por asomo a alcanzar los niveles de trascendencia de “31 Minutos”, que es un fenómeno a nivel de habla hispana. Son el único programa que ha llegado al Festival de Viña, al de Olmué y al Vive Latino, y el primero en llegar a Lollapalooza. Ningún otro programa entró a México al punto de transformarse en rival serio de Chespirito.
Además, uno de los mejores de la historia en general. Saliendo de la TV infantil, me atrevo a decir que “31 Minutos” es el programa más importante de la TV chilena en el Siglo XXI, donde creo que solamente "Morandé con Compañía", “Rojo” y “Mekano” podrían entrar a discutirle el lugar; y además es el segundo programa más importante de la historia completa de nuestra televisión, desplazando al “Jappening con Ja” al tercer lugar y solamente por detrás de “Sábados Gigantes”. El Jappening, con todo lo que representa, es un fenómeno de consumo interno, relevante en Chile, pero sin repercusión fuera de nuestras fronteras. Además, si tuviéramos que hacer una lista de las personalidades o equipos más importantes de la historia de la TV, la dupla de Pedro Peirano y Álvaro Díaz tendría que estar de todas maneras junto con Don Francisco, Raúl Matas, Antonio Vodanovic, Patricio Bañados, Enrique Maluenda, los fundadores del Jappening, Hernán Olguin, Gonzalo Bertrán y algún otro.
No hay que regalar las perlas a los cerdos. Tras el exitazo del TinyDesk, TVN se avispó, programó una maratón de “31 Minutos” por You Tube y en NTV, y decidió darles descanso a los catálogos de Cantinflas y Chespirito para transmitir algunos capítulos en la mañana del sábado 11 de octubre, con muy buena acogida. Creo que “31 Minutos”, por su status de fenómeno a nivel continental, tiene que pensar en grande y proyectarse a nivel internacional, y creo que sus creadores lo han entendido al asociarse con Amazon Prime. Definitivamente, la TV abierta chilena le queda muy chica a “31 Minutos”, y no me parece que haya que exponerlo a chascos como el del maravilloso MTV Unplugged de Los Bunkers, que obtuvo un miserable rating cuando lo dieron por Chilevisión. No se merece que lo hagan competir contra un pinche programa de farándula o un reality que muy posiblemente los derrote en sintonía para posteriormente ser criticados por ello. Si llegan a hacer nuevas temporadas, que sean para Amazon Prime y que TVN o cualquier otro canal abierto se atreva a pagar por ellas. Se lo han ganado con creces.

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