La “Lux” de Rosalía nos ilumina con su arte sublime.
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El nuevo disco de Rosalía es una sublime obra de arte desde muchos puntos de vista: producción, marketing, concepto y propues
ta musical. La diosa catalana dio rienda suelta a su talento y creatividad a niveles impresionantes, y dio una nueva clase magistral de sincretismo artístico.
No tiene límites. Rosalía no para innovar y correr riesgos artísticos. La diferencia entre “Lux” y su álbum anterior “Motomami” es brutal. Pasó de perrear hasta abajo con Tokischa a declararse célibe y disfrazarse de monja de claustro. Pasó de coquetear con el género urbano sin complejos a incursionar en la música docta, con arreglos sublimes y probar con el canto lírico. Todo esto, sin dejar el sincretismo ni de proponer, como ha sido la constante en su carrera.
Intelecto y talento superior. En un mainstream musical dominado por los ritmos facilones, líricas cargadas de vulgaridad y búsqueda de lo viral y de rápido consumo, Rosalía se atreve a ser compleja, sofisticada, barroca. En un momento en que hay mucho “cuatro de copas” pidiéndole canciones a Chat GPT, Rosalía se tomó tres años de desconexión mediática en los que se puso a leer, a estudiar, a profundizar, a reflexionar, y a partir de ello idear una obra monumental. Se atreve a componer piezas propias del siglo XVIII, a cantar en varios idiomas, a experimentar con la Orquesta Sinfónica de Londres, a explicitar con poesía lo que otros dirían con palabras brutales. Solamente los genios artísticos son capaces de tanta audacia.
Una genia del marketing. La estrategia promocional de Rosalía es de lo más contraintuitivo e inteligente que he visto. Viralizó la partitura de una parte de su canción “Berghain”, y muchos fans e influencers con conocimiento musical subieron videos en redes sociales ejecutando la partitura con teclados, violines y hasta acordeones. Publicidad orgánica y gratuita. No me sorprendería que las filtraciones de “Reliquia” y del disco completo hayan sido parte de la estrategia.
Una artista de verdad. Su trayectoria previa hizo que muchos metieran a Rosalía en el ninguneado saco del género urbano. La diosa catalana no es una reggaetonera más. Es un artista con formación académica de elite, especializada en flamenco, su estilo de origen, y a partir del cual incursionó en la electrónica, el trap y en el género urbano; y que ahora se atrevió con la música docta. No es su primer coqueteo con ella, en todo caso. En 2019, en la gala de los Premios Goya, dejó a todo el mundo boquiabierto con una adaptación en clave música sacra de “Me Quedo Contigo”, una rumba original del grupo “Los Chunguitos”.
Rosalía transforma lo tradicional en “cool”. Rosalía le está haciendo un gran favor al canto lírico y a la música clásica, pues las pone en valor en el mainstream y las muestra como estilos atractivos e interesantes para las nuevas generaciones. El exitazo de Andrea Bocelli en el Festival de Viña reveló que, cuando al público les muestran este tipo de manifestaciones culturales generalmente elitistas con sentido y se las haces accesibles, causan interés y valoración masiva.
¿El retorno del catolicismo? Muchos especulan que el furor de la simbología católica de Rosalía en “Lux” refleja un llamativo auge de la “espiritualidad católica” y en general de lo conservador, que también se notaría en otros fenómenos como las “tradwives” al estilo de la española RoRo. Quizás es una respuesta a un progresismo que se puso tan integrista e intolerante que terminó apestando a mucha gente y dotando de "rebeldía" a lo conservador y tradicional. Sin embargo, creo que lo de Rosalía apunta mucho más a una relación personal con la divinidad que a un retorno al redil de las iglesias institucionalizadas. La gente busca un sentido, algo a qué aferrarse, y lo que tiene más a mano es la simbología religiosa que conoce desde que nació. Ahora, ¿eso dará pie a un retorno del catolicismo? ¿Haremos caso omiso a los abusos sexuales y volveremos a confiar en la Iglesia Católica, o bien se buscará una relación directa con la divinidad sin pasar por instituciones intermediarias? Además, Rosalía hace referencia en sus canciones a íconos femeninos de diversas religiones (como la mística sufista Rabia al-Adawiyya) e incluso íconos laicos como la filósofa francesa Simone Weil
Que vuelva Altozano. Muchos conocimos a Rosalía por el análisis de “El Mal Querer” del ahora mítico youtuber español Jaime Altozano. Posteriormente, hizo un análisis similar de “Motomami”, donde tuvo la oportunidad de conversar con la mismísima Rosalía. Jaime lleva varios meses sin subir videos a su emblemático canal de You Tube, y está más dedicado a su curso de piano “Musihacks”. Quizás Rosalía obre el milagro de que Altozano salga de su ostracismo voluntario y nos regale uno de sus rigurosos análisis. “Lux” se presta especialmente para el tipo de análisis que hacía.
Revalorizando los formatos antiguos. Aparte del uso de partituras antes citado, Rosalía tuvo una idea interesante para darle atractivo comercial a las versiones físicas (CD y Vinilo) de “Lux”: reservó de manera exclusiva para ellas a tres de sus canciones, “Focu ´ranni”, “Jeanne” y “Novia Robot”. El único precedente de algo así lo hicieron Los Bunkers con su MTV Unplugged al dejar cuatro canciones exclusivas para la versión que se emitió en los cines.
Análisis de las canciones del disco (las que están en formato digital)
MOVIMIENTO I
«Sexo, violencia y llantas»: Rosalía partió pisando fuerte con una canción con toque flamenco. El Parte como algo muy minimalista, con piano y cuerdas, con una letra reflexiva. Posteriormente, tenemos una muralla orquestal con harta producción. Algunos efectos sonoros recuerdan la etapa psicodélica de The Beatles.
«Reliquia»: Letra reflexiva e introspectiva, acompañada con arreglos de cuerdas con muchos efectos. Rosalía logra armonizar muy bien los elementos de música orgánica con los electrónicos.
«Divinize»: Mezcla de catalán e inglés. Una letra muy enigmática y algunos fraseos que recuerdan a “Saoko”. Una canción que podría calzar en un soundtrack de Disney.
«Porcelana»: Suena a podría haber estado en “Autopoiética” de Mon Laferte. Mucho sampleo, y mezcla de lenguas: español, latín y japonés. Sincretismo entre lo clásico y lo electrónico. Es una mezcla de orquesta, palma flamenca y fraseo trapero.
«Mio Cristo Piange Diamante»: Cantada en italiano. Un aria muy al estilo de “O Mio Babbino Caro” de Puccini. Me gustaría escucharla cantada por una gran voz del país de la bota, como alguna cantante lírica o Antonella Ruggiero, la histórica vocalista de Matia Bazar. Una balada preciosa y conmovedora, con un hermoso apoyo de cuerdas.
MOVIMIENTO II
«Berghain» (con Björk e Yves Tumor): La canción que inició todo. Cargada al barroco, con una orquesta potente, con coros en alemán, Rosalía luciéndose en su intento de canto lírico, la aparición de Björk y coro drámatico de Yves Tumor. La orquesta que la sigue a todos lados en el video representaría los pensamientos intrusivos, Björk sería la voz de la conciencia e Yves Tumor son los ecos de los traumas del pasado. Una auténtica obra maestra.
«La perla» (con Yahritza y su Esencia): ¿Qué cosa horrible tuvo que hacerle Rauw Alejandro a Rosalía para que pasara de rendirle culto a su miembro viril en "Hentai" a dedicarle una funa elegante, en forma de vals con elementos de regional mexicano, pero brutal, demoledora y cargada de sarcasmo y humor negro como "La Perla"? Esto es "Rata de Dos Patas" llevada al clímax artístico. Rosalía compuso esta canción poseída por el espíritu de la difunta Paquita La Del Barrio, llevando la “tiradera de despecho” al siguiente nivel, y dejando lo de Shakira con Bizarrap como una alpargata. La interpretación, con la complicidad de Yahritza y Su Esencia, está cargada de humor y picardía. No quisiera estar en el pellejo de Rauw Alejandro (o lo que queda de él). Pasó Gerard Piqué a su lado y le dijo "No puedo creer que te hayan basureado de esa manera. No lo podría soportar si me pasara a mí". Rosalía, al igual que Mon Laferte, es una maestra en el arte de transformar sus penas personales en arte sublime.
«Mundo nuevo»: Una balada reflexiva, con una base musical dramática y hermosa. Suena mucho a música tradicional española.
«De madrugá»: Un tema antiguo, recurrente en sus primeros recitales, y que recién encuentra lugar en un disco. Aquí se ve la fuerte impronta flamenca de Rosalía
MOVIMIENTO III
«Dios es un stalker»: Una canción con un toque de jazz latino, como de son cubano. Suena a que pudo ser un descarte de “Motomami”. Interesante ejercicio de cantar “desde la perspectiva de Dios”, en este caso de un Dios “stalker”, es decir “acosador”. Esta canción contradice la idea de que este álbum es una apología al catolicismo institucionalizado.
«La yugular»: Canción que podría calzarle perfecto a Mecano en su mejor época. Aquí se atreve con el árabe. Letra muy reflexiva y compleja, con algunas líricas dignas de Jorge Drexler. Cierra con grabación de Patti Smith de 1976, en la cual exhorta a los artistas a que rompan con las expectativas.
«Sauvignon Blanc»: Una preciosa balada con una letra optimista y esperanzadora, de alguien que busca salir adelante después de pasar momentos duros.
MOVIMIENTO IV
«La rumba del perdón» (con Estrella Morente y Silvia Pérez Cruz): La Rosalía flamenca retorna en gloria y majestad, con una rumba exquisita con un hermoso acompañamiento sinfónico, una letra sumamente cruda, y la participación de Estrella Morente y Silvia Pérez Cruz en los coros.
«Memória» (con Carminho): Un auténtico fado portugués, con una hermosa letra que parece hacer referencia al Alzheimer. Gran participación de la cantante lusa Carminho, importante exponente del fado, que coescribió la canción.
«Magnolias»: El disco termina con lo que parece ser el “Ángel para un Final” de Rosalía. Es la emotiva descripción de su funeral soñado. De seguro esta canción sonará para cuando ello suceda, que ojalá sea lo más tarde posible, porque tiene mucho que aportar.

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