Cobertura Viña 2026 para Fotech
Previa Viña 2026: Mega contra el mundo.
Le salió competencia al Festival de Festivales. Aparte de que los demás canales transmitieron en directo cuanto festival veraniego se hizo en Chile, Chilevisión va a apostar por un Festival de Comedia que competirá en algunas jornadas con Viña. Está el precedente del Viva Dichato de Viña 2012 que derrotó en rating a la jornada de Viña encabezada por Los Bunkers y Manuel García.
Se repiten animadores. Karen Doggenweiler llega a su segundo festival transformada en la “mujer alfa” del evento, en el mejor momento de su carrera. Su presencia es prenda de garantía. No se puede decir lo mismo de Rafael Araneda, que abordará su décimo evento en medio de rumores de reemplazo por Sergio Lagos para futuras ediciones; arrastrando un conflicto mediático con el “periodista” Sergio Rojas; teniendo que bancarse el “Lost Media” de su pelea con un canguro rescatado por Luis Slimming en el Festival de Las Condes; y la duda de cómo será su interacción con Mon Laferte luego de la polémica por su actitud ante los acosos de Jaime Román en la época de “rojo”.
Siguen los coanimadores. Salvo la errática Paola Volpato, los coanimadores funcionaron bien el año pasado, por lo que los tendremos de nuevo. Este año ese rol le corresponderá a Carmen Gloria Arroyo, Fernando Godoy, Carolina Arregui y Karim Butte. Me hubiera gustado que se repitieran el plato José Antonio Neme y Tita Ureta, que aprobaron con honores el 2025. Otros que merecerían una oportunidad son: Juan Manuel Astorga, Constanza Santa María, la gringa Marianne Schmidt, la princesa de los Años Nuevos Darynka Marcic, y la gran ausente de este festival: María José Quintanilla.
Los extremos musicales se juntan. El jurado de Viña 2026 tendrá dos exponentes del canto lírico: Verónica Villarroel y Matteo Bocelli; y dos exponentes del género urbano: Pablo Chill-E y Milo J. Será interesante ver cómo conviven representantes de dos expresiones musicales tan incompatibles.
Domingo 22 de febrero
Gloria Estefan. Se salda una histórica cuenta pendiente del festival. La icónica artista cubano-estadounidense viene a reivindicarse de su ignorado paso en 1983 con Miami Sound Machine, poco antes de su explosión mundial. Ahora llega como una de las grandes baladistas pop de todos los tiempos. Candidata a lo mejor del evento.
Stefan Kramer. Otro candidato a lo mejor del evento, aunque su cuestionada presentación en el cierre de la última Teletón fue un toque de alerta. Aunque sigue siendo el mejor comediante del momento en Chile, le salió competencia dura con Felipe Parra. Su último show del 2020 fue una apología al Estallido Social que le trajo muchos cuestionamientos y terminó envejeciendo mal.
Matteo Bocelli. Viene con su show dos años después de ser parte del histórico show de su padre Andrea Bocelli. Lo suyo es llevar la música popular al canto lírico. Fuera de su impronta ligada al bel canto, despunta como el clásico baladista italiano. Toda una apuesta
Lunes 23 de febrero
Pet Shop Boys. Candidatos firmes a lo mejor del evento. Un lujo, un clásico del pop ochentero. Traerlos en su época de oro habría sido imposible. Prometen nostalgia y calidad.
Rodrigo Villegas. Tercera vez que se presenta en Viña, y primera vez que no coincide con Fabrizio Copano. Le va a tocar difícil, con un público adulto ochentero, pero tiene oficio y sabe ofrecer rutinas memorables. Le tengo fe.
Bomba Estéreo. La banda colombiana llega un poco tarde al evento, y en una jornada poco proclive a su estilo musical. ¿No habría sido más lógico programarlos en el mismo día de Juanes? Son insignes miembros de la armada musical del país cafetero, con canciones memorables como “Fuego”
Martes 24 de febrero
Jesse & Joy. Tercera vez del dúo de hermanos, regalones de radioemisoras como Disney, los 40 y Pudahuel. Pop comercial sin complejos y de primer nivel.
Esteban Düch. Osada apuesta de los organizadores del evento. Este comediante venezolano avecindado hace muchos años en Chile saltó a la palestra luego del desastre de su pana George Harris el año pasado. Su éxito sería la mejor respuesta a las quejas de Harris, pues demostraría que lo ocurrido no se explicaría por “racismo”, sino por su soberbia, su deficiente preparación y su falta de adaptación a la idiosincrasia local, aspecto en el cual Düch le lleva mucha ventaja por desarrollar su carrera en Chile.
Nmixx: Una de las girl bands puntales del k-pop marca la llegada del pop asiático en Viña. Vinieron de público el 2025 y alucinaron en colores con Myriam Hernández. Tendremos la oportunidad de apreciar en vivo el profesionalismo, la disciplina y el culto a la perfección que caracterizan a este género. Por novedad, candidatas a lo mejor del evento.
Miércoles 25 de febrero
Juanes. A estas alturas, todo un clásico del pop de habla hispana. Recuerdo a ese flaco colombiano de formación metalera que, guitarra eléctrica en mano, llegó con “A Dios Le Pido”. Ahora es un referente. ¿Habrá alguna aparición sorpresiva de Mon Laferte, con quien tiene muy buenas migas y colaboró en algunas canciones?
Asskha Sumathra. Ganadora de una dura competencia en Coliseo, y primer comediante transformista que enfrenta al Monstruo. Todo un hito para un género de comedia de nicho que no pasaba del Circo Timoteo y de Los Años Dorados de la Tía Carlina. Tiene años de trayectoria y está en condiciones de sorprender.
Ké Personajes: La banda de cumbia villera de Emmanuel Noir se ganó este show en Olmué 2025. Noir es un Don Cantante y la banda es virtuosa y con gran repertorio, Sin embargo, se encontraron con un inesperado contratiempo debido al mediático quiebre entre Américo y Yamila Reyna, tema en el que no tienen arte ni parte. Ké Personajes tiene en común algunas canciones con el ariqueño, como "Entre el Amor y el Odio", que son puntales en su repertorio y por tanto difíciles de omitir. Incluso hay una colaboración entre ambos interpretando esta canción. Si había alguna posibilidad de que Américo apareciera como invitado sorpresa de su show en Viña 2026, con lo sucedido veo muy difícil que suceda. Ahora, ¿qué pasará cuando Noir cante estas canciones en Viña? ¿El público hará la separación?
Jueves 26 de febrero
Mon Laferte. Candidata fuerte a mejor show del año. La por masacre mejor cantante chilena de la actualidad llega por tercera vez a Viña, primera vez con su comadre Macarena Ripamonti de alcaldesa, y transformada en una jugadora de fuste de las ligas mayores de la industria musical. Desde su recordado show del 2020 han pasado muchas cosas: fue madre, hizo cuatro notables discos (Seis, 1940 Carmen, Autopoiética, Femme Fatale), colaboró con las Mujeres del Viento Florido, hizo dos polémicas exposiciones de arte en Valparaíso, actuó en la versión teatral de “Cabaret” en México, ha ganado Grammys Latinos y ha sido nominada a Grammys gringos. Muchas preguntas en torno a su show: ¿Dará algún mensaje sobre la contingencia? ¿Aparecerá Juanes como invitado sorpresa? ¿Habrá interacción con Rafael Araneda? ¿Le pedirán Gaviota de Platino? ¿Está contemplada esa posibilidad?
Piare Con Pe. Comediante de stand up chilena de corte popular. Le tocará agarrar el fierro caliente de salir después de Mon. Tiene experiencia al respecto, pues en 2019 triunfó en el Festival de Talca en un año particularmente difícil en el cual el “monstruo talquino” se devoró a dos insignes comediantes como Soy Rada y Hugo Varela.
Yandel (Sinfónico). El exponente del reggaetón clásico se atreve a incursionar con una orquesta clásica. El año pasado Sebastián Yatra nos maravilló con un espectáculo de corte similar, y Pablo Chill-E intentó algo similar, que generó opiniones divididas. Será interesante ver las reacciones de los jurados líricos Verónica Villarroel y Mateo Bocelli ante esta propuesta.
Viernes 27 de febrero
Paulo Londra. Uno de los grandes nombres de la escena pop urbana argentina. La Quinta Vergara los ha visto pasar a casi todos: Tini Stroessel, Lali Esposito, Emilia Mernes, Nicki Nicole, María Becerra, Duki, Trueno. Toda gente super profesional y con talento.
Pastor Rocha. Una de las grandes incógnitas del evento. El personaje del pastor Santiago Endara trascendió del nicho canuto, hace shows a tablero vuelto en todo Chile, ganó el Copihue de Oro 2025 como mejor comediante y causó sensación con su ácida crítica a las malas prácticas de algunos de sus colegas. Llaman la atención los recientes y tardíos reclamos de algunos pastores evangélicos en contra de sus rutinas (¿se dieron por aludidos?) Quizás un ambiente donde sectores evangélicos conservadores (por no decir fanáticos) se aprestan a acceder a posiciones de poder, como la futura ministra de la mujer, posibilitó esta polémica, aunque todavía menor que la de Las Iluminadas.
Pablo Chill-E. El Jorge González del género urbano chileno. Viene de un notable show sinfónico auspiciado por Red Bull que le valió una ácida polémica con Horacio Saavedra. ¿Veremos algo de eso en la Quinta Vergara? Será parte del jurado. ¿Cómo serán sus diálogos con Verónica Villarroel?
Milo J. Otro integrante de la armada urbana argentina. Será parte del jurado y cerrará el evento a punta de perreo.
Domingo 22 de febrero. Los Stefan la llevan.
Obertura. Muy bien
lograda. Escenario futurista, de primer mundo. Inesperada y notable
presentación de Cami (hace tiempo que no se sabía nada de ella), Princesa Alba
y Nico Ruiz.
Animadores.
Complicidad total. Karen maravillosa con ese vestido dorado. Rafael Araneda no
se veía tan hiperventilado desde la época del Revolviéndola. Me gustó el desempeño
de Carolina Arregui como presentadora de la competencia. Demostró oficio.
Gloria Estefan. Se
nota que viene de vuelta desde hace rato. Su peak fue hace más de tres décadas.
Se mantiene bien considerando su edad y que sobrevivió a una grave fractura en
su columna producto de un accidente de tránsito. La banda de acompañamiento era
un lujo y la puesta en escena de primer nivel. Partió armando un verdadero
karaoke ochentero, para luego regalarnos "Con los años que me
quedan", el bolero más precioso que he escuchado en mi vida, para mi
sorpresa compuesto por ella misma. Sus líricas quedaron en el inconsciente
colectivo, lo que habla de su importancia. Se llevó las Gaviotas que le
quedaron debiendo en 1983. Eché de menos “Don´t Wanna Lose You”, su emblemática
balada anglo.
Stefan Kramer. Sin
ser su espectáculo más brillante, demostró porqué es el mejor comediante
chileno de la actualidad. Definitivamente juega en una liga diferente a sus
colegas. Aparte de ser un genio de las imitaciones, se lució como un notable contador
de historias. No rehuyó las críticas a sus shows del 2020 y a la reciente
Teletón. Usó el "hate" en su contra como insumo para su arte. Eso
solo lo hacen los grandes de verdad. Doble Gaviota más que merecida. Creo que mucha
gente de derecha no le perdona su apología al Estallido Social de Viña 2020 y
por eso está injustamente predispuesto en su contra.
Matteo Bocelli. No
es un artista para salir a actuar cerca de las 3 de la madrugada, ante una
Quinta Vergara a medio llenar, y que encima le acorten el show. Una falta de
respeto para él y para su público. Un cantante prometedor, sencillo, de gran
voz, y fiel a la impronta lírica heredada de su padre. Merecida la Doble
Gaviota. Que retorne en dos o tres años más, cuando esté más consolidado como
solista, y abriendo la jornada.
Análisis Viña 2026, Lunes 23 de febrero: Bienvenidos a Viña 3026
Un viaje al futuro
marcó esta jornada. Los Pet Shop Boys nos regalaron uno de los mejores shows de
la historia del evento. Rodrigo Villegas lo hizo de nuevo y Bomba Estéreo no
desentonó
Animadores. Karen
maravillosa con su vestido verde y con su inglés perfecto. Rafa sigue como si
estuviera en el castillo del revolviéndola en La Serena a finales de los años
90. Quedó al debe con su manejo del inglés, lo que resulta llamativo porque lleva
años viviendo en Estados Unidos. Karim Butte tuvo un gran desempeño como
presentado. Lo que sí, se le pasó la mano con el solarium. Pensé que era Bruno
Mars. Ni Cruz Johnson se atrevió a tanto.
Pet Shop Boys. Este
es el equivalente pop al show de Andrea Bocelli de 2024. Pet Shop Boys nos
ofreció la propuesta más futurista de la historia del evento, donde abrieron el
show mostrando la bandera de Ucrania. Un elegante ritual pagano de synth pop
encabezado por esos dos notables sumos sacerdotes llamados Neil Tennant y Chris
Rowe, que al borde de unos muy bien llevados 70 años hacen gala de talento y proponen
más que muchos veinteañeros con computadores e IAs. Un show intenso, con quizás
la mejor puesta en escena en la historia del evento, y acompañados de una banda
espectacular. Pensé inicialmente que era solamente el dúo apoyado con pistas
grabadas, pero después aparecieron los músicos de las penumbras. Ahora queda
claro de dónde bebió Jorge González para concebir el disco
"Corazones". La Doble Gaviota quedó cortísima para un espectáculo
mítico.
Rodrigo Villegas. Demostró
ser una “máquina” de la comedia. Un show inteligentemente planificado, pensado
para la jornada que le iba a tocar, con un notable uso de recursos multimedia y
acertadas invocaciones a la nostalgia, como la sorpresiva aparición de Los
Blondon Boys, con Claudio Moreno incluido. No entiendo cómo alguien podía temer
por su suerte tomando en cuenta su oficio y sus dos exitosas expediciones
anteriores. Sacó su merecida doble gaviota.
Bomba Estéreo. Salieron
a las 2 AM ante una Quinta a medio llenar, con una puesta de escena llena de
hongos inflables. No estuvo tan fuera de tono respecto a Pet Shop Boys. Fue
otro ritual tecno, aunque con un sabor más ancestral. Comenzaron con su hit “Fuego”
y desde ahí construyeron un espectáculo sólido y consistente, donde tuvieron
como invitada a la chilena “Flor de Rap”. Merecida Doble Gaviota.
Análisis Viña 2026, Martes 24 de febrero. El triunfo del pop comercial muy bien hecho
Jesse y Joy demostraron su evolución. Esteban Duch hizo toda la pega que le faltó a George Harris.
NMIXX nos dio una probadita del poder del K-Pop.
Por favor déntrese tío.
Vasco Moulián “pronosticó” el fracaso de Esteban Duch y NMIXX. Al igual que con
31 Minutos, falló estrepitosamente. El padre de la parrilla flexible y actual eterno allegado a los proyectos de Julio César Rodríguez está tratando de cubrir el
rol de “crítico troll festivalero” que históricamente ejerció el fallecido Ítalo
Passalacqua, pero simplemente no le sale. Es un vivo ejemplo del “efecto Dunning-Kruger”:
cree que sabe de televisión y de espectáculo, pero su ignorancia y falta de actualización
lo ponen en evidencia.
Animadores. Karen ya es la mujer alfa de Viña.
Que se quede por un largo rato. La talla pícara de la “empanada” a Esteban Duch
es Karencita en estado puro. Rafa, en lo suyo. Carmen Gloria Arroyo cumplió
con honores en su rol de presentadora de las competencias.
Jesse & Joy.
Inicio impactante. El público coreando emocionado “Corre”. Desde “Rosas” de La
Oreja de Van Gogh que no se veía algo así. Luego, Joy Huerta empieza a cantar
saliendo desde la galería. Esta es su tercera vez, y se nota el oficio. Los hermanos
Huerta son la versión hispana de Billie Eilish y su hermano Finneas O’Connel. Jesse
& Joy pican la cebolla bien finita, pero con una presentación atractiva,
moderna y con elegancia Gourmet, y servida en bandeja de plata. Hacen música
comercial efectiva y de gran calidad, ideal para banda sonora de teleseries. No
se las dan de “trovadores intelectuales profundos”, ni lo necesitan. La puesta
en escena fue de primer nivel, con una gran banda de apoyo. En un interesante
giro, muy bien logrado, apelaron a las eternas viejas confiables de los
artistas mexicanos en Viña: los mariachis y Juan Gabriel. Joy tiene gran voz, y
es entrañable y carismática. Doble Gaviota más que merecida. La segunda vez de
“Corre”, ahora con Joy en el escenario, fue hermosa.
Esteban Düch. En
los primeros 60 segundos hubo más y mejor comedia que en todo el show de George
Harris. Una rutina honesta, rápida, preparada, cargada de humor negro y frases
asertivas. Hizo todo lo que faltó a su pana de Miami: estudió (más bien vivió)
la idiosincrasia chilena, propuso una rutina pensada para la Quinta Vergara, y
sobretodo, hizo gala de HUMILDAD. Düch es la versión caribeña de Jorge Alís. Notable
la analogía para explicar la crisis venezolana, donde Trump era el matón de la
población que termina llevándose el balón de gas de la casa a dónde fue a sacar
al papá maltratador. Genial la parte de las marraquetas. Apelando a la
nostalgia millenial, se lució versionando “Mi Equilibrio Espiritual” de 31
Minutos, y regaló una interesante extensión de la canción que compuso junto con
Rodrigo Salinas, y una reversión del clásico de You Tube del “Mamut
Chiquitito”. Merecida Doble Gaviota. Lo del año pasado no fue xenofobia, fue exceso
de soberbia y falta de profesionalismo de parte de George Harris. Un
compatriota suyo, sin necesidad de patearlo en el suelo (en eso fue todo un
caballero) le mostró lo que tenía que hacer.
NMIXX. Fuimos
testigos del inmenso poder del K-Pop. Ver una Quinta Vergara repleta y en llamas un
miércoles a las 3 AM esperando a una girlband adolescente debería disipar todas
las dudas acerca de la relevancia mediática del género en Chile. Las chicas son
totales: lindas, amorosas, encantadoras, talentosas, profesionales de tomo y
lomo, cantan en vivo, dejan la piel en el escenario, su música es potente, su puesta
en escena es de primer nivel y sin nada que envidiarle a la de Pet Shop Boys. Hasta
se dieron el lujo de invitar a Kid Voodoo para versionar “Ponte Lokita”. La Doble
Gaviota se hizo escasa para lo que vimos. El K-Pop llegó para quedarse en el
Festival. Después de esto, en las próximas ediciones se hace necesario incluir una
banda de k-pop, o de pop asiático en la parrilla, y ojalá que los programen
abriendo el show.
Análisis Viña 2026, Miércoles 25 de febrero. Hasta que despertó el Monstruo.
Obertura. Al final, la Quintanilla que cantaba música mexicana estuvo en el Festival, pero no fue María José. Le hicieron un tributo a
la fallecida Selena Quintanilla. Nunca imaginé a Verónica Villarroel cantando
“Como Me Duele”, uno de los éxitos de la Reina del Tex-Mex. Con todo respeto a
Selena, nunca actuó en el Festival de Viña ni fue artísticamente relevante en el Cono Sur. Lo
más lógico era homenajear a los recién fallecidos Willie Colón y Tommy Rey, que
por último actuaron en Viña. Quizás fue un guiño a México.
Animadores. Karen,
como siempre luciéndose con su vestido y su simpatía. Rafa en lo suyo, y
Fernando Godoy correcto como presentador, aunque no puede evitar resucitar a
Nacho Larraín y su performance discotequera. A Karen y Rafa (y de rebote a Godoy) les tocó pagar los
platos rotos por el abrupto cierre de Asshka Sumatra. Entiendo que la hayan
querido sacar porque se había pasado de pueblos o algo así, pero creo que había
mejores maneras de resolver la situación. Recibieron otra dosis de "hate" al
intentar entregarles las Gaviotas antes de tiempo a Ké Personajes.
Juanes. El
cantautor colombiano es un todo un clásico a estas alturas, un jugador potente
de la industria musical de habla hispana. Un artista ecléctico, en el cual
confluyen rock, heavy metal y ritmos latinos en un exquisito sincretismo
musical. Banda genial y una batería de éxitos memorables. Momentazo la
aparición de Mon Laferte para hacer dúo en “Fotografía. Otro acierta fue el
guiño a “Loca” de Chico Trujillo entre medio de “La Camisa Negra”, que nos
permitió ver ese cross-over inverosímil de Verónica Villarroel vacilando con el
“Pelao” Rodrigo. Juanes tiene que grabarla. Le calza perfecta al colombiano. Doble
Gaviota en su mejor show por masacre en Viña.
Asskha Sumathra. Entró al ritmo de “Fue Difícil” de María José Quintanilla. Tal como anunció en la previa, no le bajó octanaje a su rutina. Mostró lo mismo que en sus shows habituales. No se guardó ni se privó de nada. Desinhibida total, jugando al filo del reglamento. Sin pelos ni nada en la lengua. Logró lo que no pudo Jani Dueñas en 2019: transformar la Quinta Vergara en un bar. A ratos se notó dispersa, muy Felipe Avello. No tengo claro si se le olvidó parte de la rutina o es parte de su show. Sea como sea, hizo gala de un notable oficio y una capacidad de improvisación para salir de los baches y mantener el show por todo lo alto. El abrupto final de su show, con entrega de premios forzada, corte de micrófono y negación del “bis”, marcó la primera polémica festivalera de este año. Todos sabíamos, al menos desde “Coliseo”, los puntos que calzaba Asshka, y la dejaron hacer los 50 minutos pactados. Aquí faltó gestión de crisis de parte de la dirección del evento. Esto pudo y debió manejarse de manera más suave y discreta. Lo que se hizo recordó míticos incidentes como los de Manolo González en 1978 y Hermógenes Conache en 1984. Censurar resulta muy delicado tratándose de un transformista y ad portas del cambio de mando. Los animadores, como en otras oportunidades, pusieron la cara y pagaron los platos rotos.
Ke
Personajes. Confirmaron en este show lo que mostraron en Olmué 2025:
cumbia villera de primer nivel, con una de las mejores voces del género. Partieron
recibiendo la resaca del abrupto final de Asskha, pero supieron darle vuelta
con profesionalismo. Los animadores trataron de apurar la entrega de los
premios, lo que causó el rechazo de un monstruo apestado. Sorprendieron con el
cover de “My Immortal” de Evanescence. Con todo, se ganaron en muy buena lid sus
dos gaviotas. Detalle no menor: Ké Personajes no cantó en Viña ninguna de las canciones que tienen en común con Américo. Creo que venían bien dateados. Fue un acierto no invitarlo. Hasta antes del quiebre con Yamila
Reyna, la presencia del ariqueño era deseable y hasta obvia. Ahora, con Américo
cargando el infame cartel de “maltratador”, dando jugo por todo Chile y transformado
en un “palito con caca”, su presencia habría sido contraproducente y terminado
de envenenar un ambiente ya emocionalmente contaminado.
Análisis Viña 2026, Jueves 26 de febrero. Quedamos como Hand-Roll
Mon Laferte se
consagró como leyenda, Piare con Pé se transformó en la heredera de la Cuatro
Dientes, y Yandel vistió de etiqueta al reggaetón.
Animadores. Pasada
la tormenta de la jornada anterior, Karen y Rafa se posicionaron de nuevo.
Notable manejo del momento histórico con Mon Laferte. Me gustó ver al Tío
Conductor interactuando amigablemente con Monserrat Bustamante después de años
de desencuentros.
Mon Laferte. ¿Qué
se puede decir? Vimos su mejor show en el Festival. Si ya lo del 2017 y 2020
estuvo muy por sobre la media, lo de 2026 fue simplemente excepcional. Mon
definitivamente juega en otra liga, con una puesta en escena cargada de arte y
buen gusto, con una banda excepcional y con la novedad de un ballet que le
acompañaba en verdaderas performances artísticas. El look Amy Winehouse del
2017 dio paso al look Marilyn Monroe actual, y a estas alturas ya vivió y logró
más y mejor que ambas divas. Del uso de autotune como recurso artístico a lo
Rosalía pasamos a una exquisita versión acústica de “Pa Donde Se Fue” con
Akrilla y Javiera Electra. Mon tiene repertorio suficiente para hacer dos
noches de puros hitazos sin repetir ninguna canción. “Tu Falta de Querer” y
“Veracruz” son clases magistrales sobre cómo transmutar el dolor en arte
sublime. Por temas de agenda, Juanes no pudo devolverle la gentileza y aparecer
cantando “Amárrame”, lo que habría sido genial, pero no se echó de menos. La
Edith Piaff de Gómez Carreño demostró porqué es, por demolición, la mejor de
Chile, y una artista de clase mundial. Si no tiene más Grammys,
es única y exclusivamente porque le tocó coincidir con fenómenos como
“Despacito”, Bad Bunny, Rosalía, Jorge Drexler y Natalia Lafourcade. Merecida
triple gaviota. Que le hagan un espacio en el altar de los grandes de la música
chilena.
El dilema de la Gaviota de
Platino. De partida, me alegra que se hayan ahorrado la performance
efectista del año pasado con Myriam Hernández. Le venían pidiendo la Gaviota de
Platino a Mon desde el mismísimo 2017, pero aún no tenía trayectoria
suficiente. Para este año el problema era la exigencia de los 30 años de
carrera, que aún no se cumplía si se contaba desde su debut en “Rojo”. Para
desbloquear el requisito, le contaron desde que entró al Conservatorio Izidor
Handler a los 10 años de edad. Resuelto este punto, el premio era más que
merecido, y la entrega no pudo ser más emotiva. El dilema generado por Mon fue
bien resuelto. Estoy de acuerdo con que la Gaviota de Platino sea un premio
excepcional, dado bajo condiciones particulares. Si se entregara a pedido del
público, se terminaría chacreando como pasó con las Antorchas y las Gaviotas.
Hay un montón de artistas que cumplen de sobra los requisitos para este
galardón especial: Coco Legrand, Gloria Benavides, Fernando Ubiergo, Chayanne,
Yuri, Raphael, Juan Luis Guerra, Ricardo Arjona. Marc Anthony. Marco Antonio
Solís, y un caso especialmente emblemático, porque marcó el evento en los años
70 y 80: José Luis "El Puma" Rodríguez.
Piare Con Pé.
Rápida, ritmo ágil, con chispeza y picardía. Es como la nieta millenial o
versión actualizada de la Cuatro Dientes. De alguna manera tomó la posta del recordado
personaje de Gloria Benavides, con un tono, lenguaje y desparpajo que la voz de
“ La Gotita” no se habría permitido en su momento, y sin necesitar un “Anthony”
o un Don Francisco que le sirviera de bandejero. Un show entretenido y
agradable de principio a fin, con harta anécdota entretenida y dinámicas muy
bien logradaa, con un público cautivo y fascinado. Es un show woman consumada,
sabe manejar masas y además canta y baila muy bien. Se ganó con honores la Doble
Gaviota.
Yandel (Sinfónico).
Contra todo pronóstico, el experimento de vestir al reggaetón “old school” con trajes
de orquesta sinfónica funcionó plenamente. El “perreo hasta abajo con frac” terminó
siendo una combinación muy interesante. Por suerte se cumplió lo que dijo Jorge
Drexler: el reggaetón necesitaba que los grandes músicos metieran mano en él. Entraron
Rosalía y otros que le subieron el nivel, los cantantes urbanos acusaron recibo,
abrieron su mente y le dieron más complejidad a su música. Esto habla de
evolución, crecimiento y audacia artística. Por algo el género urbano sigue
vigente, se extendió por todo el mundo y no parece tener límite, y eso hay que
reconocerlo. Incluyó como invitados a su hermano Gaduel, a su hijo Soür Beat y
al omnipresente Kidd Voodoo. Merecida Doble Gaviota.
Análisis Viña 2026, Viernes 27 de febrero. Música urbana y humor de nivel celestial
Animadores. Una
última noche relajada y sin contratiempos. Karen y Rafa completamente
posicionados de su rol.
Paulo Londra. Tal
como sus compañeros de generación, merece más respeto artístico del que recibe.
Una puesta en escena de primer nivel, donde mezcla diversos estilos y hay
mezcla de música en vivo con pistas. Otro momentazo fue la sorpresiva aparición
de una de las mayores cuentas pendientes del evento, la rapera chilena Ana
Tijoux para interpretar su tema “1977”. Un artista sólido, con gran capacidad
para rapear, y con un gran manejo de escenario. Merecida doble gaviota.
Pastor Rocha. Entró
algo hiperventilado, pisando el acelerador a fondo. Desde el segundo cero tuvo
control absoluto del escenario. Cuando se sacó la chaqueta y empezó a hablar
como Santiago Endara, bajó un cambio y mostró su mejor versión. A veces costaba
creer que era Pastor. Rutina jugada, cargada de observaciones y conocimiento, muchas
veces al filo del reglamento, y donde repartió con ventilador. Hizo un notable
retrato del mundo evangélico, con los cultos, las costumbres, la hermana Nancy
y todo, y transformó una realidad de nicho en algo mainstream y fácilmente
entendible. Una verdadera metralleta de tallas. Pegó palos a Sammis Reyes, al
Pastor Soto (lo que me dio mucho gusto), al Pastor Durán y otros adictos al diezmo,
Piñera, a Kast, a Kathy Barriga, a Marcela Cubillos, y por ahí le llegó su
raspadita a la Iglesia Católica. Pastor Rocha es a Las Iluminadas lo que George
Carlin y Coco Legrand son a Benny Hill y Ernesto Belloni. Lo suyo no es una mera
caricatura de los evangélicos. Es una crítica profunda y asertiva a las
pellejerías de ciertos líderes religiosos, proveniente desde alguien que conoce
la realidad desde dentro y con estudios de Teología. A los pastores que se
quejan de Rocha simplemente les cayó el poncho y no quieren ponérselo. Su bis fue brillante, el mejor de todos. Su
discurso al aceptar la Doble Gaviota dejó en claro su posición, y se instala en
la galería de los más memorables en la historia del evento. Creo que, a la
larga, esto le vendrá muy bien a la comunidad evangélica. Hizo más por ellos
que mil prédicas en las plazas y milagros fakes.
Pablo Chill-E. Desde
su show sinfónico auspiciado por Red Bull quedó claro que lo suyo va en serio,
y que tienes ambiciones de trascender internacionalmente. Su soberbia presentación
y puesta en escena no tiene nada que envidiarle a la de sus colegas del otro
lado de la cordillera. Como era de esperarse, lleno de invitados. Incluyó
elementos andinos, organilleros y chinchineros. Se dio el lujo de homenajear a
sus compañeros urbanos fallecidos, incluyendo un impactante minuto de silencio
por Galee Galee. Esto supera por mucho la caricatura del reggaetonero maleante
con bling bling y letras misóginas. Aquí hay profesionalismo, hay trabajo
artístico de alto nivel. Merecida Doble Gaviota y una promesa de un futuro
esplendor artístico para el crédito de Puente Alto.
Milo J. Otro
perjudicado por salir al cierre, en plena madrugada, y más encima con un atraso
adicional por problemas técnicos. Estando en su mejor momento y siendo el
artista más popular del evento superando a NMIXX y su disciplinado fandom, se
merecía un mejor horario. Tal como sus compañeros de generación, hizo gala de
una puesta en escena profesional, alucinante y ecléctica, con muchos elementos
ancestrales, y donde trascendió del perreo y el trap, e incluyó otros sabores
musicales. Invitó a Akrilla, la misma que cantó con Mon Laferte la jornada
anterior, y se dio el lujo de versionar “Luciérnagas” de Silvio Rodríguez. Con
el natural de Morón se completó la canasta limpia de Dobles Gaviotas y le dio
el cierre a uno de los festivales artísticamente más sólidos de la historia.
Recuento Viña 2026. El triunfo de la audacia artística.
Un festival donde todos los shows, tanto musicales como de comedia, fueron de alto nivel; con una competencia consolidada; un par de conductores avezados y, salvo lo de Asshka Sumatra, sin mayores sobresaltos.
Los animadores cumplieron. Karen Doggenweiler hizo gala de su encanto y oficio, y parece tener cuerda para rato. Rafael Araneda dentro de lo que se le conoce en el que podría ser su último año. Lo critican por gritón e hiperventilado, pero se menciona como reemplazante a José Antonio Neme, que es mil veces peor. Respecto de lo de Asshka Sumatra, los animadores son los menos responsables. También le pasó a Antonio Vodanovic, quien tuvo que lidiar con artistas buenos para salirse del libreto como el Puma, Raphael y Montaner, y no siempre lo resolvió bien. También está el incidente con Joe Vasconcelos el 2000. Los coanimadores en general respondieron muy bien.
La competencia televisiva apenas le hizo cosquillas. El “Festival de la Comedia” montado por Julio César Rodríguez en Chilevisión hizo algo de mella en la primera jornada, pero posteriormente fue barrido sin misericordia. Viña tiene peso e historia, y contra eso es difícil contraprogramar.
El eterno tema de los horarios. Se han hecho cambios, pero no es suficiente. A pesar de partir a las 21 hrs, al último artista le puede tocar fácilmente a las 2 AM y hasta a las 3 AM, lo que perjudica al propio artista, a su público y a los televidentes. Matteo Bocelli, Bomba Stereo, NMIXX, Ké Personajes, Yandel Sinfónico, Milo J y sus respectivos públicos se merecían un mejor horario. Hay que hacerle caso a Mon Laferte y considerar seriamente la idea de partir a las 20 horas, o incluso un poco antes.
Por fin les encontraron la vuelta a las competencias. Optaron por transformarlas en un “Eurovisión a pequeña escala”, sin nada que envidiar a ese grandioso festival europeo. La española María Pelaé, mejor intérprete en la competencia folklórica, compitió en el Benidorm Fest en 2024, que hasta el año pasado era el clasificatorio español para el evento; y el trío estonio Vanilla Ninja, finalista de la internacional, representó a su país en 2005 y se repetirá el plato este año. A Viña no vienen cantantes “random”, desconocidos en su país, a los que descubrieron cantando en un bar de mala muerte en un pueblito perdido. En Viña compiten músicos profesionales emergentes, con carreras estructuradas, para los cuales esta competencia es una gran vitrina para mostrar su trabajo. En el folklore ganaron los chilenos “A los Cuatro Vientos” replicando la fórmula de música del Chile Central ultra-estilizada patentada por “Entremares”. En la internacional ganó el español Antoñito Molina como mejor canción y el dominicano Johnny Sky como mejor intérprete.
El dilema de la competencia
folklórica. Mucha de la música mainstream actual tiene claras
influencias de sonidos folklóricos y ancestrales. La canción de Argentina
perfectamente podría ser parte del repertorio de Luciano Pereyra, y la de
España podría ser interpretada por la Rosalía. (Casi) todas las canciones de la
competencia folklórica pudieron estar tranquilamente en la internacional. Por
ello, cabe preguntarse cuál es el sentido de mantener esta competencia.
La maestra dictando cátedra
de mente abierta. Más de algún furioso fanático de la música docta debió
rasgar vestiduras viendo a la gran cantante lírica Verónica Villarroel en medio
de esta fiesta de música profana. El solo hecho de compartir jurado con Pablo
Chill-E y Milo J ya resultaba sacrílego. Verla aplaudiendo a los cantantes pop,
participando en el tributo a la “nada de docta” Selena Quintanilla y vacilando
con el “Pelao” Rodrigo (al que no dejarían entrar ni de junior a la Radio
Beethoven) mientras Juanes nos regalaba “Loca”, revela una receptividad y apertura
de mente que no se suele ver en el ámbito de la música docta, y que se
agradece.
Ojo con los tributos.
Aún no entiendo cuál fue el sentido del tributo a Selena Quintanilla al inicio
de la cuarta noche. 1º) La mezcla de géneros causó escozor en el hermano y
compositor de las canciones de la fallecida reina del Tex-Mex, a quien le molestó
particularmente la mezcla con canto lírico. Con todo respeto, creo que a
Verónica Villarroel le salen muy forzadas las canciones pop. Ya la había pasado
antes en un tributo a Beto Cuevas; 2º) Selena no estuvo ni cerca de actuar en
el Festival de Viña, y además prendió poco fuera de México y Estados Unidos. Creo
que resultaba más lógico tributar a artistas fallecidos con claro pasado
festivalero: Tommy Rey; Willie Colón, injustamente devorado por el monstruo en
1994; y Neil Sedaka, quizás el primer gran artista anglo que enfrentó al
monstruo en 1980, fallecido el 27 de febrero pasado.
Todos los shows musicales
de primer nivel. Ninguno decepcionó. Todos, cada uno en lo suyo, dieron
muestra de gran nivel, conquistaron a sus respectivos públicos y se ganaron en
muy buena lid la doble gaviota. Tuvimos lujos notables como Pet Shop Boys y su
show futurista, y Yandel Sinfónico.
Los urbanos merecen ser
tomados artísticamente en serio. Los cuatro exponentes del género
urbano, al igual que todos los de los festivales desde el fin de la pandemia,
han evidenciado lo mismo: los urbanos evolucionaron musical, artística y hasta
intelectualmente. Hemos visto puestas en escena profesionales, de primer nivel;
mixturas de trap, rap y reggaetón con elementos de rock, pop, música ancestral
y hasta de trova. Y temáticas que superaron hace rato el cliché del pandillero lleno
de armas, bling-bling, rodeado de lujos y de modelos exuberantes, y con letras
cargadas a lo sexual. Además, con un discurso contingente claro y potente. Se
ganaron respeto artístico y ojalá se lo den.
El pop asiático llegó para
quedarse. La apuesta de NMIXX resultó exitosa desde donde se le mire.
Con esto, a Viña se le abrió una oportunidad de oro para ampliar sus
horizontes. En las próximas ediciones tiene que haber un número de este tipo
por año.
La consagración de la Edith
Piaff de Gómez Carreño. Mon Laferte coronó su carrera con la solicitada
Gaviota de Platino. El problema de los años de trayectoria se resolvió de
manera elegante. Más allá de esa formalidad, se la merecía con creces.
Propuestas para futuras ediciones. Su aparición como invitada de Paulo Londra y el guiño de Juanes son muestras que Ana Tijoux y Chico Trujillo pueden y deben enfrentar al monstruo. Aparte de ellos, y ya saldada la cuenta con Gloria Stefan, otras asignaturas pendientes son: María José Quintanilla, Natalia Lafourcade y Jorge Drexler. Lamentablemente, la ventana de tiempo en la que Rosalía podía venir al Festival de Viña fue en los años de pandemia, 2021 y 2022. Ahora es inalcanzable para el Monstruo. Del mundo del pop asiático, una apuesta interesante sería BabyMetal, el trío japonés, máximo exponente del kawaii-metal.
Gran año para la comedia. El nivel del humor en Viña fue tan superlativo que la "peor" rutina fue la de Stefan Kramer que, si bien no fue de lo mejor que se le ha visto, fue muy exitosa y estuvo muy lejos de ser un desastre artístico. Todos anduvieron 10 puntos. Hubo atrevimiento, audacia, nuevas propuestas, lo que se agradece.
- Pastor Rocha. La propuesta con más contenido, atrevimiento y novedad. La parodia definitiva al mundo evangélico.
- Esteban Duch. Rutina preparada e inteligente. Tuvo todo lo que le lloró a George Harris el 2025.
- Piare con Pe. La sucesora de la Cuatro Dientes. La comedia femenina chilena tiene un nuevo nombre potente.
- Rodrigo Villegas. Confirmó ser un consumado especialista en festivales masivos.
- Asshka Sumatra. Genial, deslenguada, con oficio, pero demasiado dispersa para mi gusto.
- Stefan Kramer. Sigue siendo el mejor comediante de Chile, pero tiene que admitir que le salió competencia dura, y no me refiero solamente a Felipe Parra. Eso le viene bien, porque lo obligará a renovarse y no dormirse en los laureles.
Los peores del año. Honestamente, no hubo nadie que se mereciera entrar a esta ignominiosa categoría. Todos anduvieron bien. No hubo grandes desastres.
Revelaciones de este año.
1º) NMIXX
2º) Esteban Duch
3º) Matteo Bocelli
4º) Piare con Pé
Los mejores del año.
- Mon Laferte. La GOAT del evento. Se merece lo que está viviendo.
- Pet Shop Boys. Un lujo.
- NMIXX.
- Pastor Rocha.
- Yandel Sinfónico.
- Esteban Duch.


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