La gran batalla de la comedia televisiva: a la conquista del rating y las risas

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La comedia volvió a tomarse la televisión abierta. No por nostalgia ni por vocación cultural, sino por una razón mucho más simple: FUNCIONA. En un escenario de alta competencia, audiencias fragmentadas y una industria en crisis, hacer reír vuelve a ser una apuesta segura. No es casualidad que la temporada televisiva 2026 haya arrancado con varias apuestas fuertes en este género. Sin embargo, lo que estamos viendo no es solo un boom de la comedia, sino algo más interesante: una verdadera batalla entre distintas formas de entender el humor.

La comedia nunca se fue del todo. Desde el estallido social hasta hoy, la televisión chilena ha experimentado con distintos formatos, con resultados dispares. Programas herederos del modelo de “Morandé con Compañía”, como “Políticamente Incorrectos”, “Mi Barrio” o “Paola y Miguelito”, convivieron con intentos más híbridos como “El Purgatorio” o apuestas fallidas como “El Antídoto”. A eso se suman el retorno de espacios como “Coliseo” y experimentos como el “Festival de la Comedia”. Pero más allá de estos antecedentes, lo que hoy se configura es un escenario mucho más claro y competitivo.

Cuatro programas aparecen como los principales contendientes de esta nueva disputa: “Detrás del Muro”, “El Club de la Comedia”, “Teatro en Chilevisión” y el debutante “El Desestrece”. Cada uno representa no solo una oferta televisiva, sino una forma distinta de hacer comedia.

“Detrás del Muro”, ahora de regreso en Mega, encarna la tradición de la comedia televisiva chilena. Es heredero directo del sketch clásico, del humor de elenco, de programas como “Jappening con Ja” o “De Chincol a Jote”. Su fortaleza está en la experiencia y en una fórmula probada, capaz de reinventarse a través de los años sin perder su esencia. Es, en muchos sentidos, la televisión haciendo lo que mejor sabe hacer. Tienen el desafío de superar las deserciones de María José Quiroz, Christian Henríquez y Kurt Carrera, que optaron por quedarse en Chilevisión

Por su parte, “El Club de la Comedia” representa el auge del stand up como lenguaje dominante de las últimas décadas en Chile. Su versión original marcó un antes y un después en la escena humorística local, instalando una generación de comediantes con voz propia, como Natalia Valdebenito, Sergio Freire, Pedro Ruminot y Fabrizio Copano. Esta nueva etapa, sin embargo, aparece como una mezcla híbrida entre ese espíritu original y el formato más tradicional de sketch heredado de “Detrás del Muro”, donde se nota la presencia de Quiroz, Carrera y Henríquez. Esto genera una identidad algo difusa, donde conviven el monólogo de autor y personajes como “Ruperto” con protagonismo creciente.

En un tercer frente aparece “Teatro en Chilevisión”, un formato que rescata una tradición aún más antigua: la teatralización del humor en televisión. Con antecedentes que se remontan a los años 80 con los montajes de José Vilar y a la versión original encabezada por Patricio Torres, este tipo de propuesta apuesta por trasladar el escenario teatral a la pantalla. Sin embargo, resulta discutible el intento de posicionarlo como “televisión cultural”, cuando su lógica y ejecución están mucho más cerca del humor popular (y hasta revisteril) que de cualquier pretensión artística mayor.

Finalmente, “El Desestrece” introduce el elemento más novedoso de esta disputa: el intento de trasladar el lenguaje del streaming a la televisión abierta. Provenientes de “El Sentido del Humor”, sus creadores Luis Slimming, Marcelo “Coronel” Valverde y Héctor Romero buscan replicar el éxito construido en plataformas digitales, donde la cercanía, la espontaneidad y la ausencia de grandes estructuras son parte central del atractivo. Pero ese mismo origen es también su principal incógnita: lo que funciona en streaming no necesariamente logra el mismo efecto en televisión abierta, como quedó demostrado con el fracaso de “El Antídoto”.

Así, más que una simple competencia por el rating, lo que se está desarrollando es una disputa entre lenguajes. El sketch tradicional, el stand up, el teatro televisado y el humor nacido en el streaming compiten no solo por la audiencia, sino por definir cuál de estas formas logra conectar mejor con un público que ya no pertenece exclusivamente a la televisión abierta.

La comedia volvió, sí. Pero no como un género uniforme ni como un simple revival, sino como un campo de batalla donde conviven distintas épocas, estilos y formas de entender el humor. En esa tensión —entre tradición, reinvención y experimentación— se juega no solo quién gana la sintonía, sino también el futuro de la risa en la televisión chilena.

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